México la venera el 12 de diciembre. Han pasado ya casi cinco siglos desde que, según la tradición católica, se le apareciera al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el Cerro del Tepeyac    

Pero todo empezó un 9 de diciembre. Según lo describen los propios documentos históricos del Vaticano y otros encontrados en distintos archivos, se cree que la Virgen se apareció hasta en cuatro ocasiones al indio San Juan Diego Cuauhtlatoatzin y una quinta vez a su tío. El relato guadalupano, conocido en idioma náhuatl como ‘Nican mopohua’, narra que tras la primera aparición, la Virgen ordenó al indígena que se presentara ante el primer obispo de México. Para corroborar esta narración, atribuida al también indígena Antonio Valeriano, el presbítero Miguel Sánchez publicó el libro ‘Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe’, en el que recopiló todos los detalles sobre la aparición.

El culto a esta Virgen es una de las creencias más arraigadas del México contemporáneo. No hay datos oficiales pero su imagen es, probablemente y desde el punto de vista literal, una de las más tatuadas en la piel de los mexicanos. La Virgen de Guadalupe está presente en nuestra cultura desde el siglo XVI. Concretamente, desde que el 9 de diciembre de 1531 el indígena chichimeca Juan Diego Cuauhtlatoatzin, y siempre según la tradición católica, presenciara su aparición.

Juan Diego escuchó el cantar del pájaro mexicano tzinitcan, anunciándole la llegada de la Virgen de Guadalupe, que se le apareció cuatro veces entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531

La Virgen le reveló que debía ir a hablar con el obispo fray Juan de Zumárraga para que construyera un templo justo ahí, en el cerro del Tepeyac. Y le indicó a Juan Diego que cortara unas rosas que misteriosamente acababan de florecer en lo alto del cerro para convencer al obispo de la verdad de su mensaje. La tradición cuenta como el indígena mostró a Zumárraga las hermosas flores donde se apareció milagrosamente la imagen de la Virgen, que fue llamada más tarde Guadalupe por los españoles. Tras el suceso, el obispo ordenó la construcción de una ermita donde Juan Diego viviría por el resto de sus días custodiando la actual capilla indígena.

Juan Diego Cuauhtlatoaztin, nacido en 1474 en Cuautitlán (Estado de México), era considerado un hombre piadoso por los franciscanos y agustinos asentados en la actual Ciudad de México. Fue beatificado en 1990 y canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II. Tras el milagro de la cuarta aparición de la Virgen el 12 de diciembre de 1531, el hecho se celebra desde entonces con gran devoción. La primera noticia que tenemos de un festejo oficial es de 1667, cuando por bula del Papa Clemente IX se instituye el 12 de diciembre como Día de fiesta en honor de la Virgen de Guadalupe.