El verano inició hoy con la llegada del solsticio, un fenómeno astronómico donde la Tierra alcanza una inclinación máxima de 23º 27’ grados hacia el Sol.

El solsticio de verano es motivo de una celebración antiquísima cuyo registro data desde la Edad de Piedra, hace más de 5 mil años, en Stonehenge, Reino Unido.

Las ruinas de la Edad de Piedra en Stonehenge son un símbolo clásico del solsticio.

Con la llegada del solsticio de verano llega también el día más largo del año. Un evento que las antiguas culturas asociaban a cambios significativos relacionados con su cosmogonía y la fertilidad simbolizada en ritos agrícolas.

Los egipcios construyeron sus pirámides para ‘atrapar’ el sol entre dos de ellas durante el solsticio de verano. Los mayas también relacionaron la construcción de sus pirámides para alinearse con el sol durante este día.

El astrónomo Eddie Ariel Salazar Gamboa ha explicado que el solsticio de verano era una señal para iniciar la siembra en las poblaciones mayas

Con el solsticio se marcaba el inicio de las lluvias y por ello se hacía una preparación previa de la tierra a fin de que con un buen temporal se lograse la cosecha que daría sustento a lo largo del año a los pueblos antiguos

Para muchas personas aún es motivo de celebración este día donde se desarrolla una especie de ‘comunión’ con la naturaleza. Miles de personas acuden a centros ceremoniales antiguos, como pirámides y ruinas, para ‘recargar’ energía.

El solsticio de verano marca el día más largo y luminoso en el hemisferio norte y la noche más larga en el hemisferio sur.

  • Ilustración y Foto: Especial
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