La Iglesia Católica, envuelta en sistemáticos casos de abuso sexual a menores de edad, anunció desde el Vaticano, epicentro de su poder, un reforma al Código de Derecho Canónico para castigar, ahora sí, a los curas pederastas.

La reforma a las reglas eclesiásticas que perfilan castigo penal a los curas depredadores sexuales de niños o adultos vulnerables, es la primera que se da en 40 años y busca erradicar la impunidad que la propia Iglesia Católica ha propiciado por centurias.

Ayer el Vaticano informó que el Papa Francisco I ordenó reformar el Libro VI del Código de Derecho Canónico, donde se incluye por primera vez la pederastia como un “delito contra la dignidad humana”.

Grosso modo ahora los curas que cometan abusos sexuales contra menores y adultos vulnerables recibirán castigo legal, además de todos aquellos que les encubran, difundan o promocionen imágenes y videos pornográficos de los abusos; aunque la medida entrará en vigor el 8 de diciembre

El Papa Francisco I anunció una nueva reforma para tratar de evitar la desbandada de fieles a la Iglesia Católica ante el abuso sexual sistemático a menores.

Muchos han sido los daños que ocasionó en el pasado la falta de comprensión de la relación íntima que existe en la Iglesia entre el ejercicio de la caridad y la actuación de la disciplina sancionadora (…)

“(Abogo por) la unidad de la Iglesia en la aplicación de las penas, sobre todo respecto de los delitos que provocan mayor daño y escándalo en la comunidad”, admitió Francisco I para referirse a los abusos sexuales sistemáticos contra menores, según registra la agencia EFE.

Las sanciones se extienden también a personas comunes que apoyen en los servicios religiosos y comentan también abusos sexuales. Con la reforma se busca además actuar de inmediato para la reparación del escándalo y la indemnización por daños.

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