En el último informe de la UNICEF se expone una realidad aterradora. Casi 50 millones de niños han tenido que migrar ante la terrible situación que viven sus países de origen.

El informe ‘Desarraigados: La creciente crisis de niños refugiados y migrantes’ desglosa que de los 50 millones de niños migrantes que han registrado, 28 millones de ellos han huido a causa de la violencia y 20 millones más a causa del hambre. Desde 2016 la UNICEF alertó del problema que se agrava porque los gobiernos no hacen nada al respecto.

 Una serie de imágenes indelebles de varios niños –del pequeño cuerpo de Aylan Kurdi que apareció en una playa después de ahogarse en el mar o de la cara atónita y sangrante de Omran Daqneesh cuando estaba sentado en una ambulancia después de que su casa resultara destruida– han conmocionado al mundo.

Pero cada imagen, cada niña o niño, representa a muchos millones de niños en peligro, y esto exige que nuestra compasión hacia esos niños concretos que vemos se equipare con acciones en favor de todos los niños”, expresó en su momento el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, tras presentar el informe en Nueva York.

Los niños migrantes representan a un tercio de la población mundial infantil; el número de desplazados, hasta 2016, se duplicó en los últimos 10 años

Aylan Kurdi, un niño migrante sirio cuyo ahogamiento, frente a las costas de Turquía en 2015, conmocionó al mundo.

Cada vez hay más niños que están cruzando fronteras por cuenta propia. En 2015, más de 100.000 menores de edad no acompañados solicitaron asilo en 78 países, el triple de la cantidad de 2014. Los niños no acompañados están entre aquellos que corren un mayor riesgo de explotación y abuso, y esto incluye a los contrabandistas y los tratantes de personas”, se expone en parte del informe.

El informe de UNICEF plantea con urgencia al menos seis acciones para apoyar a los niños migrantes de todo el mundo.

Proteger a los niños refugiados y migrantes, especialmente a los no acompañados, de la explotación y la violencia. Acabar con la detención de niños migrantes, o los que esperan obtener la condición de refugiados, mediante la incorporación de varias alternativas.

Además de mantener unidas a las familias como la forma más adecuada para proteger a los niños y concederles un estatus legal. Mantener estudiando a todos los niños refugiados y migrantes y darles acceso a la salud y a otros servicios de calidad.

Insistir en la necesidad de abordar las causas subyacentes a los movimientos a gran escala de refugiados y migrantes. Y promover medidas para combatir la xenofobia, la discriminación y la marginación.

¿Qué precio tendremos todos que pagar si no conseguimos proporcionar a estos jóvenes oportunidades para recibir una educación y disfrutar de una infancia más normal? ¿Cómo podrán contribuir de manera positiva a sus sociedades? Si no pueden, no sólo se malogrará su futuro, sino que también sus sociedades saldrán perdiendo”, dijo Lake en un mensaje que parece haber llegado a oídos sordos.

  • Fotos: Especial/AP