El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, fue directo para sostener su rechazo al ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN -ante el miedo a ser invadidos por Rusia, como hay hizo con Ucrania-.  

La noticia es un golpe duro para los dos países nórdicos que ya habían logrado la aprobación correspondiente de sus Parlamentos, entre el lunes y martes, para adherirse como socios activos de la OTAN.

La expansión de la OTAN sólo tiene sentido para nosotros si se respetan nuestras sensibilidades, y somos muy sensibles a los ataques terroristas en nuestras fronteras (…) ¿No nos entregan a los terroristas pero quieren entrar en la Alianza? La OTAN es una entidad para la seguridad, por lo que no podemos decir que sí a algo que prive de esa seguridad“, reclamo Erdogan, según registra la agencia Reuters.

La molestia del presidente turco tiene origen en el apoyo de Suecia y Finlandia al Partido de los Trabajadores del Kurdistán, filial de rebeldes kurdos que buscan la independencia de Turquía, cuyos líderes son considerados “terroristas” por el gobierno de Erdogan.

Ankara reclama a Estocolmo y Helsinki la entrega de hasta 33 individuos, residentes allí y ligados al Partido de los Trabajadores del Kurdistán, así como a seguidores de Fethullah Gulen, al que Erdogan responsabiliza de un ‘golpe de Estado’ en 2016

El Partido de los Trabajadores del Kurdistán es considerado como un organismo terrorista por Turquía.

El bloqueo de Turquía supone un golpe directo a Finlandia y Suecia que ya se hacían miembros de la OTAN en breve, pues para ello su entrada a la alianza militar occidental debe ser aprobada por unanimidad por los 30 países miembros. Y con el bloqueo de Turquía la situación ya se ha complicado.

Pese a que la OTAN ha otorgado el estatus de países “socios” a Finlandia y Suecia, ahora se encuentran -como ocurrió con Ucrania- a merced de Rusia, que ha lanzado reiteradas amenazas contra ambos países en su intento por integrarse a la Alianza.

Cada nación tiene derecho a elegir su propio camino. Ambos han hecho su elección tras minuciosos procesos democráticos. Ustedes son nuestros socios más cercanos y su pertenencia a la OTAN aumentaría nuestra seguridad compartida”, afirmó ante el descalabro, Jen Stoltenberg, secretario general de la OTAN, quien no quiso abundar sobre el bloqueo de Turquía.

El ingreso exprés de ambas naciones nórdicas estaba previsto para concretarse en un plazo máximo de dos semanas. Ahora su futuro es incierto.