La nueva alianza entre Estados Unidos y Brasil en política internacional significa abiertamente un ‘muro’ frente al socialismo en América Latina.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Jair Bolsonaro, intercambiaron ayer playeras de fútbol de las selecciones de sus países con el apellido de ambos y -el número 10-, respectivamente; pero también ideas en cuanto a la nacionalismo popular de ultraderecha que ambos ejercen. El objetivo común es combatir el socialismo.

Trump deslizó la posibilidad de integrar a Brasil, una de las llamadas ‘economías emergentes’ del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), a la OCDE –la agrupación de economías más fuertes del mundo- e incluso integrarlo como ‘socio extra’ de la OTAN –el grupo militar más poderoso que hace frente a China y Rusia-, algo que ya ocurrió con Argentina, según reportan diversos medios internacionales.

Estados Unidos y Brasil rechazan al régimen de Maduro, aunque Brasil no acepta aún una intervención militar como insiste Trump; el tema fue eje central de la reunión, pero Brasil declinó comentar si apoyaría o no la intervención

Trump y Bolsonaro, dos presidentes afines en contra del socialismo en América Latina.

Respetamos a la familia tradicional, somos temerosos de Dios, en contra de la ideología de género, de lo políticamente correcto y de las ‘fake news’ (…) Creo que Trump va a ser reelegido en 2020, creo que la gente repetirá su voto. Es lo mismo que me pasó a mí. Ven lo que es el socialismo y ese es el sentimiento”, abrió fuego Bolsonaro en conferencia de prensa en la Casa Blanca, incendiando de inmediato las redes. Algo en lo que Trump es también experto.

Desde el mandato de Lula Da Silva, y luego el de su sucesora Dilma Rousseff, Brasil no tenía un acercamiento con Estados Unidos; la relación incluso se enturbió aún más cuando Edward Snowden reveló con los Wikileaks que Estados Unidos espiaba a Rousseff.

Nuestra relación es probablemente la mejor de todos los tiempos”, alabó Trump sobre esta nueva etapa.

Entre los acuerdos revelados por la prensa internacional, tras las reunión de ambos mandatarios, está la autorización de Brasil a Estados Unidos para usar la base de lanzamiento de satélites en Alcántara, y la no exigencia de visas a estadounidenses. Además de las declaraciones de Trump para el ingreso de Brasil a la OCDE y la OTAN.

Como es su costumbre, Trump también hizo arder las redes al declarar de forma abierta su aversión al avance de ideologías contrarias a la ultraderecha.

Lo último que queremos en Estados Unidos es socialismo”, remarcó el Presidente de Estados Unidos desatando polémica.