El equipo de transición del nuevo presidente de Estados Unidos, que será investido el próximo 20 de enero, ha identificado más de 640 kilómetros de frontera con México donde podrían levantarse nuevas cercas.                                                                                                        

Lo prometió en su campaña y parece que lo va a cumplir. De momento, y según han desvelado varios diarios de Estados Unidos, ya sabemos que su equipo de transición está moviéndose en la sombra para agilizar esta polémica decisión migratoria. Ya han solicitado información sobre la vigilancia fronteriza y han pedido al Departamento de Seguridad Nacional que evalúe todos los recursos disponibles para llevar a cabo la construcción de un muro en la frontera con México.

Según la información publicada en Estados Unidos, la petición del equipo de Trump incluye un amplio análisis del problema migratorio y un asunto capital que fue desechado por Obama: la capacidad del Departamento para aumentar el número de detenciones de inmigrantes y poner en marcha un programa de vigilancia aérea.

Lo que parece claro es que Trump va a colocar el debate migratorio en el centro de su agenda política y está tanteando el terreno para anunciar las primeras medidas en cuanto tome posesión del cargo el próximo 20 de enero, en una ceremonia a la que asistirá también Hillary Clinton, a pesar de los rumores que indicaban que no acudiría a la cita.

Trump quiere reactivar la ‘Operación Falange’, un programa de vigilancia aérea que movilizaría a 1,200 pilotos de la Guardia Nacional para controlar desde el cielo la frontera mexicana

Pero de momento casi todo son filtraciones y suposiciones. Hasta el próximo 20 de enero el presidente electo no podrá entrar en acción, por más que su equipo lleve trabajando sin descanso desde el día siguiente de las elecciones en preparar su desembarco en la Casa Blanca. Pronto empezaremos a sentir las primeras consecuencias de su victoria.

Casualidad o no, la marca Ford acaba de cancelar la construcción de su nueva planta de San Luis Potosí (México), un proyecto que tenía ya un alto porcentaje de avance. La marca del óvalo invertirá 700 millones de dólares en remodelar su planta de Flat Rock (Michigan), para fabricar allí vehículo autónomos y eléctricos. Una decisión que coincide con las amenazas públicas de Trump a las armadoras de coches para que vuelvan a producir en Estados Unidos.

Hoy mismo, sin ir más lejos, Trump usó su cuenta oficial de Twitter para amenazar a General Motors, que está vendiendo en Estados Unidos su modelo Chevrolet Cruze fabricado en México sin hacer frente al pago de impuestos en la frontera. O vuelven a casa o empezaremos a cobrar los aranceles, parece el mensaje subliminal que deja Trump a todas las multinacionales gringas que están fabricando en el extranjero.

 

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