A una semana de las elecciones en Estados Unidos el Senado, de mayoría republicana, ha inclinado la balanza en favor de los deseos del presiente Donald Trump al nombrar a una jueza conservadora que les da mayoría.

Amy Coney Barret asumió, con 52 votos a favor y 48 en contra, como nueva magistrada de la Suprema Corte en medio de protestas. Con ella suman 6 jueces de tendencia conservadora frente a 3 de inclinación progresista a una semana de las elecciones presidenciales.

Es un día trascendental para Estados Unidos, para la Constitución estadounidense y para un Estado de derecho justo e imparcial”, declaró Trump en el jardín de la Casa Blanca, según registra la agencia AP.

Coney Barret es abiertamente pro-vida, anti-gay y anti-migrantes, y sustituye a la jueza feminista Ruth Bader Ginsburg -fallecida en septiembre-; un contraste que aviva el pleito por el poder de la nación más poderosa del orbe, aún.   

La nueva magistrada, que ha tomado posesión en un acto privado en la Casa Blanca, es un factor determinante en un eventual pleito legal para dirimir los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, pues a partir del 2 de noviembre está facultada para actuar ante apelaciones por los resultados electorales.

Trump empujó a la nominación a Coney Barret antes que la jueza Bader Ginsburg, quien murió a los 87 años, fuese enterrada; un acto político desesperado ante una eventual derrota ante el demócrata Jode Biden que se alza como favorito

Trump celebra la llega de Amy Coney Barret, su incondicional, a la Suprema Corte de Estados Unidos a una semana de las elecciones presidenciales.

Con la llegada de Coney Barret, Trump ha logrado tener como incondicionales abiertos en la Suprema Corte a los magistrados Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y, ahora, Barrett férrea opositora al derecho del aborto entre las mujeres norteamericanas.

La nueva composición de magistrados en la Suprema Corte norteamericana alienta el ríspido debate entre republicanos y demócratas no sólo en el proceso electoral en curso, sino en temas de agenda pública como el aborto, la salud pública y la migración. Donde ahora los republicanos, con el nombramiento de Coney Barret, tienen el control para los siguientes años.

Al ser un nombramiento vitalicio, el de los magistrados, los impactos de las decisiones que ahora tome la Suprema Corte podrán incidir sobre una generación.