La crisis en la Iglesia Católica por los casos de pederastia se agrava ante la falta de sacerdotes y los titubeos del Papa Francisco I para hacer verdaderos cambios al interior de la institución religiosa.

La reforma para ordenar a hombres casados como sacerdotes católicos en zonas remotas del mundo fue rechazada finalmente por el Papa Francisco I, aunque en octubre de 2019 fue aprobada por la mayoría de obispos en la asamblea del Sínodo.

Tras reunirse ayer con obispos norteamericanos, el Papa les dio a conocer que no habrá tal reforma y el celibato continuará vigente, según contaron algunos obispos a la agencia de noticias CNS.

La reforma también planteaba la apertura para que las mujeres pudieran ocupar los diaconatos; algo que al final también fue rechazado por Francisco I

La ordenación de sacerdotes casados para regiones remotas, como la Amazonia, se aprobó por la mayoría de obispos en octubre de 2019.

Los cambios fueron planteados inicialmente para comenzar el trabajo de evangelización en la Amazonia, y ante la falta de hombres que desean ordenarse sacerdotes se optó por plantear casos de excepción para las zonas remotas.

Esta postura fue rechazada por el aún influyente papa retirado Benedicto XVI, a quien sucedió Francisco I tras la renuncia del religioso alemán, generando polémica y divisiones al interior de la Iglesia Católica ante el eventual fin del celibato.

Para evitar el cisma, Francisco I ha optado por recular ante las reformas y simplemente evitará pronunciarse sobre el tema.

De modo muy tranquilo y muy amable, el Papa nos dijo: ‘Bueno, ese punto no era realmente un punto importante’. La base de su argumento era algo así: ‘No creo que sea un tema en que nos vamos a mover en este momento porque no he sentido que el Espíritu Santo este trabajando en eso justo ahora”, declaró ayer a la CNS el arzobispo de Santa Fe, John C. Wester.