Las tensiones geopolíticas por la guerra de Ucrania se agudizan con el veto al petróleo ruso que impuso este lunes la Unión Europea (UE), además que el G7 le fijó un tope de precio al barril de crudo ruso en 60 dólares. Rusia desconoce los acuerdos y alista respuestas.

El embargo económico de la UE aplica sobre todas las importaciones de petróleo ruso que se transporta en barcos al bloque, además de todo el crudo que sale desde Rusia para su venta en el mundo tiene ahora un valor menor en el mercado internacional

Desde mayo de este año, en una cumbre de gobernantes de la UE, se pactó el veto a las compras del petróleo ruso. Hoy Rusia ha perdido ventas por el 90 por ciento del combustible que compraban los europeos.

De acuerdo con la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos., Rusia exportó en 2020 el 48 por ciento de su producción total de petróleo a países europeos, particularmente a Alemania (11 por ciento), Países Bajos (11 por ciento) y Polonia (7 por ciento). Otros compradores importantes del petróleo ruso en la región son Finlandia (4 por ciento), Eslovaquia (2 por ciento), Italia (2 por ciento), Lituania (2 por ciento) y Hungría (2 por ciento).

El tope al petróleo ruso ha sacudido ligeramente a los mercados; pasó de 64 dólares por barril a 60 dólares. Rusia es el segundo productor mundial de petróleo y extrae en promedio 9.7 millones de barriles de crudo al día

El embargo al petróleo ruso comenzó este lunes generando una ligera sacudida en los mercados internacionales.

En contraparte Rusia advirtió que no reconoce ningún tope a su crudo y prepara una respuesta ante el tope al precio decidido por Estados Unidos y la Unión Europea.

“La decisión (de respuesta) se está preparando. Desde luego hay algo que es evidente: no vamos a reconocer ningún tope”, puntualizó Dmitri Peskov, vocero del Kremlin en una conferencia telefónica, según registra la agencia AFP.

Peskov extendió que tanto el embargo europeo a los suministros como el tope al precio del petróleo no va a detener la ofensiva de Rusia contra Ucrania y lo único que va a provocar es un conflicto con el mercado internacional.

Es evidente e indiscutible que la adopción de estas decisiones es un paso hacia la desestabilización del mercado mundial de la energía”, extendió el vocero del Kremlin.

Aunque luego alardeó rechazando que Rusia se vea afectada por las medidas, pues cuenta con reservas suficientes para continuar la guerra contra Ucrania y para sostener la economía ‘sin problemas’.