El escándalo político se instala nuevamente en Francia ante una acción irracional y violenta de la policía contra inmigrantes pacíficos.

Porrazos y patadas, gas lacrimógeno y una rabia irracional de la Policía contra inmigrantes pobres que montaron un campamento en el centro de París ha derivado en una dura crítica mundial al gobierno de Emmanuel Macron.

Convocados por oenegés y el partido de izquierda radical Francia Insumisa, más de 400 inmigrantes se instalaron en tiendas de campaña para protestar por la desigualdad social y lo precario de su vida en París, según dan cuenta diversos medios locales franceses.

La manifestación pacífica en la Plaza de la República, bajo los pies de la famosa estatua de Marianne -estandarte de la Revolución Francesa- y los lemas de ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’ ha provocado un repudio general por la virulencia de la represión policíaca

Agentes de policía destruyeron el campamento de inmigrantes y terminaron dando de patadas y porrazos a muchos, sin motivo.

A la violenta reacción policíaca, sin motivos de provocación o resistencia, se suma el repudio contra la nueva ley que pretende prohíbir grabar a los policías y sus acciones; algo que se cuestiona ante el hecho deleznable que empaña al gobierno de Macron.

Frente a la represión sin motivo, el ministro del Interior, Gérald Darmanin, expresó rechazo ante los hechos y ha ordenado una investigación.

Apenas la semana pasada fue disuelto un campamento con más de 2 mil 500 inmigrantes en el suburbio de Saint-Denis, aunque en se caso no hubo necesidad de porrazos o patadas.

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