El fin de semana millones de hongkoneses salieron otra vez a las calles ignorando las amenazas del gobierno chino que plantea una intervención militar para sofocar las protestas.

Hong Kong no quiere ser parte de China. Dos meses sostenidos de protestas multitudinarias donde se exige libertad y democracia, están tensando su relación con Pekín que duda aún en una intervención militar. Ayer las calles de la metrópoli se llenaron de gente con paraguas. Como en 2014, cuando inició la ‘revolución de los paraguas’ para exigir elecciones libres.

Desde la semana pasada el gobierno chino mantiene en la ciudad fronteriza de Shenzhen -a 600 kilómetros de Hong Kong-  a miles de efectivos militares, con entrenamientos que han sido publicitados en medios, mientras amenaza públicamente a los manifestantes con una intervención militar si siguen protestando.

Las protestas de 2014 son el origen de las actuales manifestaciones que iniciaron junio y que muestran una abierta rebeldía contra China

Al igual que en septiembre de 2014, millones de hongkoneses salieron ayer a las calles con paraguas. Un símbolo de su rechazo a ser parte de China.

Hong Kong tiene apenas 32 años que forma parte de China, bajo un acuerdo político que le dio autonomía hasta 2047 según los términos en que se firmó en su momento.

Durante 156 años previos al acuerdo firmado por el presidente chino Zhao Ziyang y la primera ministro inglesa Margaret Tatcher –en 1997-, fue colonia del Reino Unido.

En junio de 2014 una decisión del gobierno chino, a través de su Partido Comunista, comenzó el incendio social en Hong Kong, al comenzar a restringir derechos y libertades. La medida dio origen, tres meses luego, a la ‘revolución de los paraguas’. Movimiento social multitudinario que duró más de dos meses –como el actual- para exigir elecciones democráticas.

Las protestas no cesan desde junio de este año, y cualquier acción negativa del gobierno local o chino, ha sido un detonante para incrementar la inconformidad.

China aprieta y Hong Kong se rebela. El final de esta historia de desencuentros aún es incierto.

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