A la llamada Marcha de la Generación Z, el día 15 de noviembre, ahora se suma la convocatoria de campesinos y transportistas para cerrar carreteras y aduanas el 24 de noviembre. La inseguridad y el abandono del campo avivan el hartazgo social.
Frente a la Marcha de la Generación Z desde ayer se blindó Palacio Nacional con vallas metálicas de 3 metros de altura, mientras las redes se incendian con reclamos contra la presidenta Claudia Sheinbaum quien ha descalificado a los jóvenes acusando que detrás de sus reclamos está la oposición.
La furia juvenil estalló tras el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, durante un evento público, sin que ninguno de los 24 elementos de seguridad que lo ‘cuidaban’ impidiera el homicidio que ha sacudido a Michoacán y a México, porque a Manzo lo dejaron solo tras denunciar repetidamente que el estado estaba sometido por un narcogobierno de Morena, encabezado por Alfredo Ramírez Bedolla, al que acusó de extorsionar, robar y asesinar.
Inicialmente en la Marcha de la Generación Z se iba a protestar por la inseguridad, pero tras el asesinato de Manzo ahora exigirán la renuncia de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien acusan de no hacer nada contra el narco que mantiene arrodillado al país con una violencia permanente.
La marcha de los jóvenes es una réplica de las ocurridas en septiembre, La primera en Nepal donde, tras las protestas que dejaron 72 muertos y más de 2 mil heridos, provocaron la caída del primer ministro Khagda Prasad. Los jóvenes reclamaban contra el autoritarismo y la corrupción del gobierno.
Días luego en Lima, capital de Perú, otra protesta multitudinaria de jóvenes se saldó con un muerto y 80 heridos. En esa protesta los jóvenes de la Generación Z exigían cambios al gobierno corrupto encabezado por Dina Boluarte -que terminó siendo destituida por el Congreso-.
En ambas protestas los jóvenes izaron la bandera pirata del anime japonés One Piece, una calavera sonriente con un sombreo de paja sobre un fondo negro, como emblema contra los gobierno opresores. En México, donde la Generación Z -los nacidos entre 1995 y 2010- representan el 23.3 % de la población de acuerdo a datos del INEGI, también ocurrirá lo mismo.
Aunque el gobierno federal presentó ayer un informe donde asegura que bajo el mandado de Claudia Sheinbaum los homicidios han disminuido un 37 % en el último año, la realidad choca contra las cifras y el discurso oficial

Del otro lado de las protestas están los agricultores hartos por el abandono del campo. Hace dos semanas realizaron primer un paro nacional con dos días de protestas para exigir al gobierno federal apoyos para contar un precio de garantía por tonelada de granos base como el maíz en 7 mil 200 pesos. Al final recibieron un apoyo de 950 pesos por tonelada y retiraron los bloqueos.
El origen del malestar campesino radica en la desaparición de la banca de desarrollo para el campo -durante el mandado de AMLO-, la exclusión de los granos básicos en el T-MEC, la falta de un precio de garantía y la inseguridad. Y ahora se suma la polémica Ley de Aguas que impulsa Morena, el partido oficialista, para centralizar el uso del recurso.
Para expresar su rechazo a las políticas del gobierno de Claudia Sheinbaum, otra vez los campesinos han convocado a un paro nacional al que se sumaron ya los transportistas que exigen mayor seguridad en las carreteras de México donde los asaltos y crímenes son algo cotidiano.
En el paro nacional del 24 de noviembre, convocado por el Frente Nacional para el Rescate del Campo y la Asociación Nacional de Transportistas, se anticipa el bloque de carreteras además de la toma de aduanas.
“A partir de hoy, cada bloqueo campesino será también un bloqueo transportista, y cada demanda del transporte será una exigencia del campo”, expusieron en un comunicado conjunto ambas agrupaciones.
Ante el escenario en puerta, el gobierno de Claudia Sheinbaum hace mutis.
- Fotos: Reuters/Cuartoscuro