Lo que era un secreto a voces fue revelado este fin de semana por ‘The New York Times’ (NYT), el príncipe heredero al trono de Arabia Saudita, Mohamed Bin Salman, ordenó el asesinato de periodistas y críticos al rígido sistema que encabeza su padre.

El príncipe Mohamed Bin Salmán ordenó el asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi, férreo crítico del imperio saudí, además de tener autorizada una red de vigilancia, secuestro, detención y tortura contra disidentes al régimen.

En un amplio reportaje, este lunes The New York Times cita a funcionarios estadounidenses que tuvieron acceso a informes de inteligencia clasificados sobre estos hechos, a raíz del asesinato de Khashoggi

Jamal Khashoggi fue asesinado y descuartizado en el consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, en octubre de 2018. Lo que desató una fuerte crítica internacional y derivó recientemente en una investigación de la Relatoría de Derechos Humanos de la ONU.

Mohamed Bin Salman, hijo del Rey Salman, no es la primera vez que se ve envuelto en un escándalo internacional por su forma violenta de actuar contra quienes considera sus enemigos

Jamal Khashoggi una de las víctimas de Mohamed Bin Salman y su ‘escuadrón de la muerte’.

En noviembre de 2017, tras ser nombrado Príncipe Heredero, realizó una purga, al estilo estalinista, que acabó con la detención de 11 príncipes, cuatro ministros y decenas de ex funcionarios y empresarios acusados todos  de corrupción.

El diario The Intercepter incluso apunta que es responsable por la desaparición, en 2015, de tres nobles saudís disidentes del régimen de Salman. Aunque la crítica más dura la ha recibido por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

Pese a que la Fiscalía saudí detuvo a 11 autores materiales por el crimen de Khashoggi, condenándose a cinco de ellos a la pena de muerte, el príncipe Bin Salman no ha podido limpiar su nombre. Todos lo señalan como el autor intelectual del asesinato.

Además de la persecución y descuartizamiento del periodista, Bin Salmán es acusado de hostigar y reprimir a activistas de derechos humanos –especialmente mujeres que piden libertades-, además de repatriar por la fuerza a disidentes para torturarlos y juzgarlos en Arabia Saudita.

The Guardian ha revelado que desde la semana pasada el Rey Salman habría recortado algunos de los poderes de su hijo, en concreto competencias que tenía sobre política económica y financiera. Aunque no ha dicho nada sobre el ‘escuadrón de la muerte’ que operaba su hijo.

Sobre las revelaciones el secretario de Estado para Asuntos Exteriores de Arabia Saudita, Adel al Jubeir, ha afirmado tajante que el príncipe Bin Salman “no ordenó el asesinato de Khashoggi (…) Culparlo es cruzar ‘una línea roja’”.

Agnes Callamard, relatora de Derechos Humanos de la ONU que encabeza las investigaciones sobre el asesinato del periodista, ha dicho que el crimen fue orquestado por autoridades saudís; aunque se ha reservado de acusar directamente al Príncipe Heredero. Algo que Turquía dice abiertamente e incluso pretende que se juzgue el caso en tribunales internacionales.

Trump, desde noviembre de 2018 dio ‘carpetazo’ al caso Khashoggi, en aras de preservar la sustantiva relación comercial que tiene con Arabia Saudita, uno de sus principales socios comerciales y militares en Medio Oriente.

  • Fotos: Reuters