Pedro Castillo, candidato de izquierda del partido Perú Libre, ha resultado ganador con 62 mil 25 votos de diferencia al terminar el conteo del 100 por ciento de las actas; aunque la declaratoria de triunfo oficial está entrampada por la impugnación de 800 mesas.

Pese a que perdió en las votaciones, Keiko Fujimori, candidata derechista del partido Fuerza Popular, no admite el triunfo de Castillo y ha solicitado la anulación de 800 mesas electorales, con 200 mil votos, por un supuesto ‘fraude’ del que no existen pruebas.

Aunque Castillo ya se autoproclamo presidente, aún no recibe el reconocimiento oficial. Lo que está generando una alta tensión en un país que ha cambiado tres presidentes en menos de un año.

Con el conteo final del 100 por ciento de las actas electorales por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), se desprende que Castillo obtuvo 8 millones 811 mil 178 votos a su favor, mientras que Fujimori alcanzó 8 millones 749 mil 153; la diferencia es de apenas 62 mil 25 votos.

La tarea de un jefe de Estado es hacer que el país mantenga la serenidad y la calma en momentos difíciles y complejos. En ese esfuerzo me puse en comunicación con varias personas que, entendía, tienen contacto con ambas candidaturas. Mi pedido fue el mismo para ambos: bajar la tensión y esperar los resultados oficiales. Una de esas personas fue Mario Vargas Llosa”, tuiteó el presidente Francisco Sagasti, ante la incertidumbre que ha generado el conflicto electoral.

La ONPE registra 1 mil 184 actas observadas -con un promedio entre 100 y 220 votos cada una-, lo que significa que el Jurado Electoral de Elecciones debe valorar sobre 200 mil votos -30 por ciento del extranjero, 46 por ciento en Lima y el 24 por ciento en el resto del país-.

Este proceso de impugnación, promovido además sin pruebas y por una candidata acusada de lavado de dinero que está en libertad condicional, enrarece aún más el clima político y social del Perú que ha venido estallando en revueltas de hartazgo contra el poder.

El Perú vivió en noviembre del 2020 uno de los peores momentos en su histórica política al contar con tres presidentes en menos de una semana; las revueltas sociales provocaron un caos que podría repetirse si no se oficializa el triunfo de Castillo

La candidata perdedora Keiko Fujimori no reconoce la derrota y acusa un ‘fraude’ que no puede comprobar, elevando la tensión el país.

Ayer Fujimori fue acusada por la Fiscalía General de Perú de comunicarse de forma peramente con el ex congresista Miguel Torres , testigo del Caso Odebrecth -mismo que ha llevado a la caída de presidentes y funcionarios en América Latina tras descubrirse la trama de sobornos de la compañía brasileña-. En Perú el Caso Odebrecht registra aportes ilegales a campañas políticas en 2011 y 2016.

Se ha determinado que la acusada Fujimori Higuchi incumple con la restricción de no comunicarse con los testigos, pues, se ha advertido como hecho público y notorio, que se comunica con el testigo Miguel Torres Morales”, dice el requerimiento del fiscal anticorrupción que firma el fiscal José Domingo Pérez, quien acusa que Fujimorio hizo caso omiso a los llamados de atención en mayo y junio.

El Fiscal acusa a Keiko Fujimori de haber incurrido una violación sistemática de las reglas que se le impusieron para gozar de libertad condicional, pues Fujimori está acusada formalmente de lavado de dinero, y pide se le imponga la prisión preventiva.

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