El gobierno del izquierdista Pedro Castillo acabó en desastre y con él en prisión para enfrentar un juicio por rebelión y conspiración luego de que intentó disolver el Congreso y crear un estado de excepción en Perú, lo que fue calificado como un golpe de Estado.

Dina Boluarte, vicepresidenta del gobierno de Pedro Castillo, terminó por ser investida oficialmente como nueva Presidenta de Perú tras la detención del profesor rural, quien además de rebelión y conspiración enfrenta cargos por ser el presunto líder de una red de corrupción gubernamental.  

Se ha producido un intento de golpe de Estado, una impronta promovida por el señor Pedro Castillo, que no ha encontrado eco en las instituciones de la democracia y en la calle. Este Congreso de la República, atendiendo al mandato constitucional, ha tomado una decisión y es mi deber actuar en consecuencia”, dijo Dina Boluarte durante su mensaje, desde el Congreso, tras ser investida como Presidenta de Perú, según registra el diario peruano El Comercio.

Boluarte, la primera mujer sin partido que gobierna el país andino en su historia, extendió que acabará de golpe con la red de corrupción que sigue enquistada en el gobierno, apoyar a los pobres, además de llamar al diálogo a todas las fuerzas políticas del país para garantizar estabilidad y gobernabilidad conformando un nuevo Gabinete plural.

Castillo intentó refugiarse en la Embajada de México en Perú tras anunciar la disolución del Congreso y antes de que se aprobara la moción de vacancia por los legisladores que alertados de lo que pretendía el hoy expresidente, enviaron a personal de Seguridad del Estado para detenerlo y llevarlo a la Prefectura de Lima. Ahí permanece detenido desde ayer

Dina Boluarte se convirtió en la primera mujer en la historia que gobernará Perú. Ayer fue investida por el Congreso, tras el golpe de Estado que pretendía Castillo.

Según relata el diario El Comercio, a Castillo lo terminó entregando su escolta y chofer a la Subunidad de Acciones Tácticas, cuyos agentes lo arrestaron antes de llegar a la embajada mexicana. También había elementos esperando en las inmediaciones de la Embajada de Cuba, otro país que apoya a Castillo.

La caída de Pedro Castillo ocurrió luego que el ahora exmandatario de Perú anunció la disolución del Congreso y decretó un gobierno de excepción mientras los legisladores discutían, por tercera vez, una moción de censura en su contra para destituirlo por “incapacidad moral” para gobernar.

Tras du captura se desato una ola de violencia en las calles de Lima donde manifestantes y policías se enfrentaron. Las piedras y el gas lacrimógeno llenaron las céntricas calles de la capital donde bandos a favor y en contra de Castillo chocaron con los policías.

Una investigación de la Fiscalía General de Perú señala que el expresidente Castillo era el líder de la red criminal y corrupta que tenía como fachada a las empresas JJM Espino Ingeniería y Construcción SAC y DESTCON Ingenieros y Arquitectos SAC.

Y se menciona al ministro de Transportes y Comunicaciones, Geiner Alvarado, y al alcalde de Anguía, José Medina Guerrero, como ‘cabecillas’, a la primera dama Lilia Paredes como ‘coordinadora’, y como ‘testaferros’ a Yenifer Paredes, los hermanos Hugo y Anggi Espino, David y Walther Paredes Navarro.

Las dictaduras de Cuba y Venezuela alzaron inmediatamente la voz contra la detención de Pedro Castillo, lo mismo que el gobierno de México.

El ahora expresidente de Perú, que fue destituido por el voto a favor de 101 legisladores -de 130- en el Congreso de Perú, institución a la que intentó socavar, estaba por recibir este mes la presidencia de la Alianza del Pacífico de manos de México.

Ante la actitud injerencista del gobierno de México, que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, para ‘proteger’ a Castillo, la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de Perú le exigió al presidente mexicano -a través de un fuerte llamado al embajador mexicano en Lima- que deje de entrometerse en la política interna del país.

Ayer por la noche Castillo fue trasladado en helicóptero al penal de Barbadillo donde está preso otro expresidente peruano, Alberto Fujimori.