Ante la onceava semana de revueltas y destrozos en Francia provocadas por el movimiento insurgente ‘chalecos amarillos’, que busca derrocar al presidente Emmanuel Macron, un nuevo grupo salió a las calles de París.

La contraparte de los ‘chalecos amarillos’ ha sorprendido a Francia y al mundo con la aparición del nuevo grupo autodenominado ‘pañuelos rojos’, quienes salieron ayer a las calles de París para exigir un alto a la violencia y los disturbios. Poco más de 10 mil personas marcharon para exigir paz y alto a la violencia.

Los llamados ‘pañuelos rojos’ se aglutinaron en la llamada Marcha Republicana de las Libertades, luego de 11 semanas de protestas de los ‘chalecos amarillos que este sábado congregaron a 69 mil manifestantes en toda Francia, según cifras oficiales.

‘Defensa de las libertades ciudadanas’, ‘Paren los bloqueos’, ‘Stop a la violencia’, ‘No toquen a mi República’, ‘Yo amo mi República’ y ‘Viva la República’ fueron las consignas impresas en carteles

‘No toques mi República’, dice el cartel de esta parisina del nuevo movimiento ‘pañuelos rojos’.

Bajo la lluvia de París este domingo, el nuevo grupo no cuenta con líderes visibles aún. Y fue respetado por los ‘chalecos amarillos’ que se apersonaron durante la marcha para esperar al contingente en la emblemática Plaza de la Bastilla –donde dio inició la Revolución Francesa de 1789-.

Hemos venido para defender la democracia representativa. Desde hace dos meses, hemos sido tomados como rehenes por los ‘chalecos amarillos’. Queremos tener el derecho a circular, que los comerciantes puedan comerciar y que paren con todos esos destrozos“, explicó al diario El Mundo, Christiane, una jubilada francesa que ha recorrido con sus amigas los 200 kilómetros que separan la región de Borgoña de París para estar en la primera manifestación de los ‘pañuelos rojos’.

Aunque al nuevo movimiento ya se le acusa de ser pro-Macron por detractores, muchos de los manifestantes han dicho que sólo están pidiendo que el orden regrese a Francia y se dé fin a la violencia y los destrozos de cada sábado.

Los chalecos amarillos dicen somos el pueblo. Yo estoy aquí para tratar de mostrarles que ellos no son el pueblo. El pueblo es plural. No existe un pueblo. El pueblo es una suma de personas con ideas diferentes y tenemos que hablar y ponemos de acuerdo para lograr algo coherente“, aseguró también en entrevista a El Mundo, Thierry, un francés casado con una mexicana, que se dedica a la gestión de empresas en París.