Esta semana se alistan nuevas manifestaciones en las calles de Managua, la capital de Nicaragua que se encuentra nuevamente en llamas ante la matanza de estudiantes y adultos.

Las protestas iniciaron el pasado 18 de abril y han dejado, según documentan diversos diarios y organizaciones civiles, al menos entre 42 y 63 personas asesinadas por el gobierno de Daniel Ortega durante la jornada de reclamos al gobierno por dañar a la población con reformas abusivas.

Esta situación de violencia ha motivado a la élite católica a retar públicamente al Gobierno en un abierto llamado a la revuelta contra el régimen del sandinista Ortega.

Gente de Nicaragua, somos Anonymous, en nuestra protestas cibernética #OpNicaragua (Operación Nicaragua) hemos expulsado de internet diferentes sitios web del Gobierno”, anunciaron hackers en su muro de Facebook.

El problema de las protestas deriva de los reclamos por medidas de seguridad social que elevaban las cuotas, reducían las pensiones y otros prejuicios en contra de empresas y trabajadores.

Además se suma el rechazo a la intención del gobierno para crear el llamado Canal Interoceánico –un proyecto tipo Canal de Panamá- que amenaza con la expropiación de tierras a campesinos desde 2013.

Los campesinos no olvidarán que este régimen criminal siempre les negó el derecho de manifestarse en Managua, y que ese derecho fue reconquistado por los jóvenes y autoconvocados (para protestar)”, dijo una portavoz de los pobladores del sureste, según reporta la agencia EFE.

Ante la matanza de diversas personas y estudiantes en favor de las protestas, las universidades públicas han cerrado sus puertas. Y apenas esta semana reabrirán a las actividades normales, informa El Nuevo Diario.

A las calles de Managua miles de campesinos han llegado para sumarse a las protestas. Y anunciaron que regresarán organizados con decenas de miles más para continuar con las protestas hasta que se eche atrás el proyecto del canal y se haga justicia por la muerte de estudiantes

Las protestas multitudinarias han sumado a los campesinos del país.

El gobierno de Daniel Ortega ha hecho mutis ante la matanza de las personas asesinadas por protestar. Lo que ha encendido aún más los ánimos de la población que se ha levantado contra el gobierno exigiendo la renuncia del presidente Ortega y su esposa la vicepresidenta Rosario Murillo.

Estamos indignados por tanto dolor, por tanta muerte. Nicaragua merece una patria mejor y lo vamos a conseguir“, ha expuesto Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua –durante la marcha multitudinaria del fin de semana- para quien “de hoy en adelante la Historia de Nicaragua la decide el pueblo y nadie más”.

Hasta en las filas del sandinismo se ha recuperado una vieja frase, por la cual se asegura ser sandinista, pero no danielista.

Es un sentimiento que recorre parte de las bases del sandinismo, que guardan distancia ante crímenes tan terribles. No somos los sandinistas, es el presidente, que ha convertido al Frente Sandinista en un partido personal y familiar“, denunció para el diario El Mundo el comandante revolucionario Hugo Torres, vicepresidente del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

La última revuelta nacional en Nicaragua fue revolución sandinista -inspirada en el líder César Augusto Sandino, quien luchó contra la intervención norteamericana en Nicaragua en los años 30 y por ello fue  asesinado por el militar Anastasio Somoza García-, revolución que hizo arder en llamas al país de 1979 a 1990 hasta derrocar al dictador Anastasio Somoza Debayle –tercer gobernante de una familia que se apropió del país-.

Una paradoja, pues ahora el sandinista Daniel Ortega ha hecho un botín del país para él y su esposa.

Una parte de esta violencia se refleja en México con la llegada de más de 200 centroamericanos que formaban parte del llamado Viacrucis Migrante 2018. Los migrantes arribaron este fin de semana a Tijuana para exigir a Donald Trump asilo político. Muchos de ellos son nicaragüenses.

  • Fotos: El Nuevo Diario/EFE
OCT 2