El polémico presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha dado un nuevo golpe a la incipiente democracia este fin de semana.

Tras tomar el control del Congreso, el Presidente Bukele ordenó la destitución de los ministros de la Suprema Corte de Justicia y del Fiscal General para hacerse del poder total en El Salvador. HRW califica el hecho como un “golpe al Estado de derecho”.

Los asambleístas de Bukele en El Salvador —en su primer día con mayoría en la Asambleabuscan destituir a todos los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema. Bukele rompe con el Estado de derecho y busca concentrar todo el poder en sus manos”, tuiteó el fin de semana José Manuel Vivanco, director de la división de las Américas de Human Rights Watch (HRW).

Este 1 de Mayo el nuevo Congreso, con la mayoría del partido Nuevas Ideas -al que pertenece Bukele-, tomó posesión y aprobó la destitución del Fiscal General y los magistrados de la Suprema Corte llamando a nuevas elecciones para ocupar esos espacios, otrora contrapesos al Ejecutivo.

A nuestros amigos de la Comunidad Internacional: Queremos trabajar con ustedes, comerciar, viajar, conocernos y ayudar en lo que podamos. Nuestras puertas están más abiertas que nunca. Pero con todo respeto: Estamos limpiando nuestra casa. …y eso no es de su incumbencia”, tuiteó Bukele como respuesta a las críticas que ha desatado su nueva acción.

Ante estas acciones, la Organización de Estados Americanos (OEA) se pronunció en contra a través de un comunicado donde condena la intención de Bukele.

La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) expresa que, ante las decisiones adoptadas ayer por la Asamblea Legislativa de El Salvador, rechaza la destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y la del Fiscal General, Raúl Melara, así como las acciones del Poder Ejecutivo que guiaron estas decisiones”, expuso la OEA.

Apenas en febrero de 2020 el presidente Nayib Bukele ingresó al Congreso acompañado de militares y policías en un intento golpista contra los legisladores de mayoría opositora, provocando una crisis política, que ahora se ha vuelto a presentar con sus nuevas acciones

La toma armada del Congreso de El Salvador por el Presidente Bukele, en 2020, generó una crisis política que está lejos de terminar.

Para Julie Chung, subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, la acción de Bukele genera “preocupación” a Estados Unidos  que apoya una relación fuerte con El Salvador en tanto exista una separación de poderes, como en toda democracia.

Un poder judicial independiente es fundamental es fundamental para una democracia sana y para una economía fuerte”, tuiteó Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, tras la nueva crisis polìtica del 1 de mayo en El Salvador. A esta preocupación se ha sumado la Unión Europea que también reprueba las formas abruptas de Bukele.

La destitución de los magistrados de la Suprema Corte y el Fiscal General, para nombrar a nuevos miembros incondicionales al gobierno en turno, fue apoyada por los legisladores de mayoría afines a Bukele y su partido.

El pueblo salvadoreño y este país está contento con las cosas que se han hecho. No, no es un golpe de Estado”, dijo el legislador Ernesto Castro, presidente del nuevo Congreso, a medios locales.

La concentración de poder en un solo hombre está presente aún en Latinoamérica en los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Y a partir de ahora también en El Salvador.

El pueblo no nos mandó a negociar. Se van. Todos”, tuiteó este lunes Bukele anunciando nuevas remociones de funcionarios que no son afines a su gobierno.