La brutalidad policiaca contra los ciudadanos negros ha vuelto, pese al nuevo gobierno del demócrata Joe Biden, provocando nuevas escaladas de violencia racial en Estados Unidos.

Los disturbios raciales han hecho arder otra vez Minneapolis tras el asesinato de un joven negro a manos de policías el fin de semana. Además la detención de un militar negro en Virginia ha levantado nuevas protestas por la brutalidad policíaca.

El asesinato de Daune Wrigth, un joven de 20 años, a manos de una mujer policía blanca el pasado domingo, a escasos metros de donde fue asesinado el año pasado George Floyd hace menos de un año, desató la furia de la comunidad negra en Minneapolis que ha vuelto a las calles a protestar violentamente.

De acuerdo a la versión de la policía local, el hecho fue “accidental” pues se justifica que la policía disparó su pistola ‘creyendo’ que era la Taser -un arma eléctrica para inmovilizar-.  

Esto fue una descarga accidental que resultó en la trágica muerte del señor Wright”, aseguró Tim Ganno, quien dirige el departamento de policía de Brooklyn Center, un ciudad residencial de 30 mil  habitantes al noroeste de Mineápolis, donde se produjo el incidente, según consigna la agencia Reuters.

En mayo de 2020, George Floyd, un hombre de 46 años de edad, murió asfixiado durante una detención policíaca luego que un oficial blanco lo sometió con la rodilla sobre el cuello hasta asesinarlo; tras hacerse viral el video que muestra el momento, comenzó una gigantesca ola de disturbios en Estados Unidos que aún no termina.

Las nuevas protestas en Minneapolis se dan mientras ocurre el juicio contra el policía blanco que asesinó a George Floyd, asfixiado durante una detención arbitraria y con uso excesivo de la fuerza

Momento en que un agente de policía rocía con gas pimienta al teniente Caron Nazario, en una detención irregular con brutalidad policiaca en Virgina.

Ante el caos social el gobernador de Minesota, Tim Walz ha salido a declarar que el estado “llora otra vida de un hombre negro arrebatada por las fuerzas del orden”, en un afán de tranquilizar la furia racial.

La gente que salió a protestar, cerca de 200 ciudadanos, lanzó ladrillos y otros objetos contra la sede de la Policía en Minessota. Mientras otros causaron destrozos y saquearon al menos 20 comercios, de acuerdo a datos de medios locales, provocando que exista ahora el toque de queda.

Al caso de Wrigth se suma también el de una detención racista de policías blancos en contra el militar Caron Nazario, un negro con raíces hispanas, que fue atacado con brutalidad por agentes de Windsor, Virginia.

En un video que se ha vuelto viral se observa al teniente Nazario, vestido de militar, siendo rociado con gas pimienta y sometido con brutalidad por agentes policiacos a quienes pide calma y luego reclama por el trato.

¿Sirvo a este país y me tratán así?”, dijo Nazario durante la detención donde le sacan violentamente de su vehículo, encañonado con armas, pese a que no opuso resistencia y en todo momento trata de hacer razonar a los policías de que no ha cometido ningún delito.

La versión de los agentes es que se pasó un alto y como no se detuvo, hasta llegar a una gasolinera iluminada, tuvieron que actuar. Al final, avergonzados por su conducta le dejaron ir sin multa ni cargos, aunque ya le habían humillado y amenazado.

Las cámaras captaron una conducta consistente con una repugnante tendencia nacional de los agentes del orden, quienes creen que pueden actuar con total impunidad y cometer abusos de autoridad poco profesionales, descorteses, con prejuicios raciales peligrosos y, a veces, mortales”, crítico The Washigton Post en un artículo sobre el incidente ocurrido en días pasados.

En este caso uno de los policías que actuó con más brutalidad ya fue despedido el domingo pasado. El resto irá a juicio tras la demanda del teniente Nazario.

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