La nueva decisión del presidente Donald Trump para frenar el número de migrantes que piden residencia legal en Estados Unidos, ha desatado una nueva polémica.

Trump no quiere migrantes pobres pues considera que son una “carga pública” para los servicios sociales, de salud y otros. Por ello el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) anunció ayer restricciones a la llamada ‘green card’ -tarjeta verde- para acotar la residencia legal.

Queremos que los individuos que vengan a este país sean autosuficientes“, expuso este lunes Ken Cuccinelli, director de la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración, en conferencia de prensa para anunciar la medida. Y recordó que no es nueva, pues fue aprobada por demócratas y republicanos en 1996, pero dicha ley nunca había entrado en vigor.

Con la green card -que solicitan cada año alrededor de 550 mil personas, según datos oficiales- se autoriza el ingreso legal de migrantes que piden residencia en Estados Unidos, aunque muchos enfrentan luego dificultades económicas y piden apoyos gubernamentales; por ello ahora quienes no puedan costearse la vida sin subsidios, tendrán que dejar el país.

Grupos defensores de migrantes han protestado contra la medida. Argumentan que esto afectará a los migrantes de países más pobres, separará a familias y obligará a muchos que reciben apoyos a dejarlos para evitar la deportación, según han expuesto diversos medios norteamericanos.

Un sector especialmente vulnerable serán los migrantes de la tercera edad que reciben medicamentos por el Medicaid u otros subsidios

La ‘green card’ ahora tiene restricciones varias y recibir apoyos gubernamentales puede significar perder la residencia legal.

A partir de mediados de octubre la nueva medida del DHS contempla que si una persona recibe uno o más beneficios públicos durante 12 meses -aún salteados- en un periodo de tres años, tendrá que dejar el país. Y si recibe dos beneficios por mes, se le contará como dos meses de apoyo.

Todos los que han recibido subsidios a la vivienda, de programas de alimentación o cupones de comida, están en la mira. Otros afectados serán quienes no cuentan con título universitario o no dominan el inglés.

Las nuevas reglas para mantener la green card obligan al migrante residente a entregar un reporte anual de sus ingresos, historial de crédito y a demostrar que tiene dinero para pagar “imprevistos”.

Sólo quedan exentos de la medida los usuarios del Medicaid que usan lo más básico, menores de 21 años, mujeres embarazadas, miembros activos del Ejército, quienes usen asistencia médica de emergencia, los beneficiarios de programas escolares de comida y préstamos estudiantiles. Así como quienes piden solicitud de asilo, víctimas del tráfico de personas, violencia doméstica o refugiados, según anunció la la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración.

  • Fotos: HoyLosAngeles/Getty Images