La llamada ‘Marcha por la Democracia’, promovida en redes como #18F, que congregó a miles de personas vestidas de rosa y blanco que abarrotaron el Zócalo de la Ciudad de México, y otras plazas públicas en otras ciudades del país, fue minimizada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La nueva protesta ciudadana multitudinaria se da ante la insistencia de AMLO para desaparecer al Instituto Nacional Electoral (INE) y regresar el control de las elecciones al gobierno federal, a través de su polémico paquete de 20 reformas constitucionales.

La primera marcha contra esta pretensión autoritaria ocurrió el 13 de noviembre de 2022 donde cientos de miles de mexicanos salieron también a las calles de la Ciudad de Méxiuco y el país para defender la democracia y al INE.

De acuerdo a las estimaciones del gobierno de la Ciudad de México el número de asistentes a la marcha fue de 90 mil personas, mientras que organizadores, como la asociación Unid@s, calcularon alrededor de 700 mil personas.

En la megamarcha de este domingo se corearon las consignas de “Voto libre”, “Mi voto no se toca”, “El INE no se toca” o “Nuestra democracia no se toca”, lo mismo que se inscribieron en pancartas y mantas.

Sin novedad, como dirían en Seguridad Pública”, ironizó AMLO en una escueta declaración a medios de comunicación de la Ciudad de México, tras un evento donde algunas personas, vestidas de rosa y blanco, le gritaron “¡López Obrador eres un traidor”.  

La candidata presidencial oficialista Claudia Sheinbaum, tras su registro oficial como abanderada de la coalición Morena-PVEM-PT en el INE, también minimizó la marcha. E incluso acusó a los manifestantes de “hipócritas”.

Es así, que resulta importante y más aquí en este recinto señalar la falsedad hipocresía de aquellos que hablan o marchan por la democracia cuando en su momento promovieron fraudes electorales o nunca vieron la compra de votos o se les olvidó respetar a los pueblos indígenas promoviendo la discriminación y el clasismo”, expresó Sheinbaum en su mensaje ante militantes y seguidores, en las afueras del INE.

Esta es la segunda marcha nacional que congrega a cientos de miles de mexicanos exigiendo democracia en el país, luego de los intentos fallidos de AMLO para desaparecer el INE y regresar el control de las elecciones al gobierno federal, como en los tiempos más deleznables del PRI

Aspecto de la megamarcha que concluyó con un Zócalo a reventar en la Ciudad de México.

Ausente en la marcha ciudadana, a la que acudieron los dirigentes nacionales de los partidos que apoyan su candidatura, la candidata presidencial del PAN-PRI-PRD Xóchitl Gálvez justificó por qué no se presentó.

La verdad decidí no venir a la marcha porque no quiero que se malinterprete, esta es una marcha por la defensa de la democracia, por la defensa de las instituciones, dejemos a los ciudadanos marchar en paz”, dijo Gálvez en un brevísimo videomensaje de 12 segundos en la red X.

Como único orador de la marcha, el expresidente consejero del INE, Lorenzo Córdova Vianello acusó a AMLO -sin mencionarlo directamente- de querer destruir al instituto ciudadano que validó su triunfo electoral en 2018, además de encabezar “un proyecto de regresión autoritaria”.

Hoy todo eso está bajo amenaza, pasamos más de 40 años construyendo una escalera democrática, y hoy, desde el poder, quién llegó a ese primer piso por libre voluntad de ciudadanía, pretende destruir esa escalera para que nadie más pueda transitarla (…)

Estamos frente a un proyecto se regresión autoritaria. No se trata de especulaciones o de falsas alarmas, ahí están las iniciativas, se busca desaparecer a los órganos autónomos para que las tareas vuelvan al Ejecutivo tal y como sucedía hace 30 años cuando estaba a cargo de una Presidencia autoritaria (…) no se puede pedir democracia siendo oposición y destruirla sistemáticamente siendo gobierno”, espetó Córdova Vianello contra el paquete de refomas de AMLO, que incluye nuevamente la desaparición del INE, mientras se escuchaba el grito colectivo de”¡Narcopresidente!”.

Un detalle que llamó la atención fue -sin motivo oficial- la usencia de la bandera monumental que siempre está izada en el asta al centro del Zócalo capitalino.

Las marchas pacíficas, y sin incidentes como en la Ciudad de México, se replicaron a lo largo y ancho del país.