A dos días de las elecciones presidenciales, el líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva se perfila como el nuevo presidente de Brasil. Cargo que ya ocupó en el periodo 2003-2010.

La última encuesta le da a Lula da Silva una ventaja de hasta un 50 por ciento en la intención de votos, frente a un 36 por ciento en favor del actual presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Da Silva, de 76 años de edad, ha remontado su carrera luego de haber estado preso 580 días. El líder del Partido de los Trabajadores fue encarcelado por presunta corrupción pasiva y lavado de dinero en un caso conocido como Lava Jato.

En 2021 el Supremo Tribunal Federal resolvió revocar la condena, tras considerar que no se respetaron sus derechos durante el juicio que llevó el entonces juez Sergio Moro -nombrado ministro de Justicia y Seguridad Pública por Jair Bolsonaro al asumir el poder como Presidente de Brasil-.

La encuesta sobre la intención de voto en las elecciones presidenciales del 2 de octubre en Brasil, según el Instituto Datafolha, le da a Lula da Silva un 48 por ciento frente a un 34 por ciento a Bolsonaro.

Si se consideran solo los votos válidos (sin blancos ni nulos), Lula obtiene 50 por ciento, porcentaje mínimo para no requerir una segunda vuelta, y Bolsonaro, que busca la reelección, 36 por ciento, según la encuesta de Datafolha, difundida horas antes del último debate entre los candidatos presidenciales

El actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, está 14 puntos abajo de su rival Lula da Silva a dos días de las elecciones presidenciales.

La misma encuesta revela que si Lula no gana en la primera vuelta, para la segunda vuelta -que sería el 30 de octubre, si Lula no gana este domingo con mayoría- los porcentajes alcanzan un 54 por ciento a su favor, mientras que Bolsonaro podría obtener un 39 por ciento de los votos.

El Instituto Datafolha consultó a 6 mil 800 personas para su encuesta y considera que sus resultados tienen un margen de error de dos puntos porcentuales.

Otra encuesta, del pasado lunes, publicada por la consultora Ipec, le da a Lula 52 por ciento de los votos frente a un 34 por ciento para Bolsonaro.

Para lograr una mejor aceptación de los sectores conservadores y los empresarios, Lula ha designado como vicepresidente en su fórmula al político centroderechista Geraldo Alckmin, miembro del Partido Socialista Brasileño, exgobernador de Sao Paulo y exenemigo declarado de Lula.

La polarización en Brasil ha desatado una ola de violencia electoral, además de un complot empresarial para provocar un golpe de Estado si Lula da Silva gana las elecciones.