El auge petrolero de los Emiratos Árabes Unidos puede comprar lo que sea. Ya lo demostraron hace siete años al abrir una sucursal de legendaria escuela de La Sorbona. Y este fin de semana con la apertura del Louvre de Abu Dabi.

La máxima casa de estudios de la Francia liberal dista mucho de parecerse a la sucursal en los Emiratos Árabes, donde lo primero que contrasta es la construcción que asemeja a una ‘flor del desierto’ en moderno concreto, contra el barroco francés del edificio de París.

Guardamos el mismo espíritu que el de la matriz parisina”, ha dicho Silvia Castillo al diario El Mundo.

Castillo e una francesa nacida en Argentina que, desde hace tres años, dirige el Departamento de Lenguas Extranjeras Aplicadas, la rama con mayor número de alumnos del campus.

La única gran diferencia es que Francia es un país completamente laico y aquí, en cambio, los estudiantes disponen de salas para rezar dentro de la universidad, con el objetivo de respetar las costumbres religiosas de Emiratos”, puntualiza.

La Sorbona de París, una joya del pensamiento y la arquitectura barroca francesa.

La Sorbona fue fundada en el año de 1257 y reformada por el poderoso e influyente Cardenal Richelieu, siendo reconstruida en su totalidad entre 1885 y 1901 conservando el característico estilo barroco francés instaurado por el arquitecto Jacques Le Mercier.

Entre los maestros más célebres de La Sorbona de París destacan el propio Cardenal Richelieu, San Ignacio de Loyola, el escritor Víctor Hugo, Luis Pasteur, los esposos Marie y Pierre Curie, Sartre y su pareja Simone de Beauvoir, por citar algunos.

‘Un puente entre civilizaciones’, es el eslogan de la Sorbona de Abu Dabi

‘La Sorbona del desierto’ en Abu Dabi, un portento de la arquitectura moderna.

La megaconstrucción del desierto, de 93 mil metros cuadrados, está asentada en un millonario complejo habitacional que comenzó a construirse en 2006 y concluyó apenas en 2010.

A las aulas de ‘La Sorbona del desierto’ acude un promedio de 700 alumnos de más de 70 nacionalidades para estudiar licenciaturas y hasta doctorados bilingües en ingenierías, economía, derecho, filosofía, literatura y humanidades con el mismo currículo de la sede en París con una base de salida por curso académico de 16 mil dólares.

Para llevar otro pedazo emblemático de Francia, como el Louvre, se requirió también solamente lo fundamental: suficiente dinero. Los petrodólares han hecho el milagro en este desierto que apenas hace 47 años era eso, un terreno yermo.