Los Legionarios de Cristo, una congregación religiosa mexicana de la Iglesia Católica fundada por el cura pederasta Marcial Maciel en 1941, acumula nuevas acusaciones de abusos sexuales a menores.

Esta semana los Legionarios de Cristo eligen en Roma a su nuevo superior general bajo la sombra de escándalos de corrupción y abuso sexual a menores. El nuevo caso del cura Fernando Martínez Suárez reaviva repudio y críticas por la impunidad que le ha otorgado la Iglesia Católica.

En diciembre de 2019 la congregación admitió que 175 menores de edad han sido víctimas de abuso sexual por 33 curas, incluidos al menos 60 que fueron abusados por su fundador Marcial Maciel. 

La reciente renuncia del cura Fernando Martínez Suárez, un violador sistemático de menores, ocurrida el pasado 13 de enero, ha desatado nuevos reclamos ante la falta de castigo por parte de la Iglesia Católica que sigue encubriendo a los curas pederastas pese a los mensajes públicos de ‘arrepentimiento’.

Una de las víctimas de Martínez Suárez, Ana Lucía Salazar ha levantado nuevamente la voz contra los abusos acusando que colegios y seminarios de los Legionarios de Cristo son ‘fábricas de pederastas’ que operan con impunidad.

Ana Lucía fue abusada a los 8 años mientras cursaba la primaria en el Instituto Cumbres. Y desde mayo de 2019 ha iniciado una campaña mediática, exponiendo su caso, para exigir justicia. La DW retomo tomó su caso ayer al igual que diversos medios en México.

No importa cuántas veces yo pida justicia, a nadie le importa. Mi vida es tan insignificante para el Papa Francisco, quien acepta que un señor octogenario (Fernando Martínez) renuncie por el bien de la Iglesia. Para la institución todo, para las víctimas nada. Soy alguien que les molesta porque hago mucho ruido. Nunca se han acercado con ninguna de las víctimas”, expuso Ana Lucía en el programa Los Periodistas, que conducen Álvaro Delgado, de Proceso, y Alejandro Páez, de Sin Embargo.

A los abusos sexuales sistemáticos contra menores se suma un escándalo de corrupción financiera -revelado en los Panama Papers- que el periodista leonés Raúl Olmos reflejó en el libro ‘El imperio financiero de los Legionarios de Cristo’

El cura Fernando Martínez Suárez, un violador sistemático de niñas que fue encubierto y gozó de impunidad, hasta que renunció la semana pasada a los hábitos orillado por la revelación de sus atrocidades.

Apenas este lunes los Legionarios publicaron una carta pública donde aseguran que sienten “vergüenza” por los abusos que cometió el cura Fernando Martínez, además de reconocer que la congregación fue negligente ante las denuncias y la atención a las víctimas de los curas pederastas.

Esta semana también Ana Lucía Salazar dio a conocer una carta que le envío su abusador sexual, donde le pide perdón. Aunque luego se enteró que esa misma carta la envío a otras víctimas luego de renunciar a los hábitos.

También esta semana se dio a conocer que el cura Fernando Martínez está involucrado en más casos, lo que reavivó los señalamientos y el repudio contra la congregación religiosa, luego que la maestra Beatriz Sánchez, del Instituto Cumbres, en Cancún, dio a conocer detalles. Los hechos ocurrieron en 1993 y a través de una carta elaborada por las víctimas, se ha dado a conocer el actuar brutal de Martínez y otros curas que violaban a niñas en los baños de la escuela mientras las hacían leer la Biblia.

Marcial Maciel murió impune. Nunca nadie lo tocó. Ni siquiera abrieron una investigación”, ha dicho el ex sacerdote Alberto Athié, también abusado sexualmente en su juventud y quien desde hace 20 años denuncia los abusos sexuales de los curas.

La razón de la impunidad otorgada a Maciel por el Papa Juan Pablo II, extiende Athié, fue que combatió al comunismo, pero sobretodo los miles de millones de pesos que ingresó a las arcas de la Iglesia Católica.