La inconformidad con el gobierno chino sigue aflorando entre los ciudadanos hongkoneses que volvieron a salir a las calles a protestar, tomando además la sede del Parlamento.

Las protestas contra el gobierno de China, al que repudian, se han incrementado en Hong Kong. Inconformes con lo que consideran ‘excesivo’ control de Pekín manifestantes tomaron ayer el Parlamento causando destrozos, hasta que fueron desalojados con gas lacrimógeno la madrugada del martes.

Cristales rotos, oficinas destrozadas, pintas con aerosol y otros daños son parte de la rabia manifiesta contra el gobierno durante el 22 aniversario de la devolución de la ciudad, una colonia inglesa, a China.

Hong Kong es una región administrativa especial de China, luego que fue entregado en 1997 por el Reino Unido, país al que perteneció como protectorado desde el Tratado de Nankín en 1842. En 1997, al recibir la ciudad de los ingleses, el gobierno chino prometió respetar durante 50 años las libertades y derechos que se crearon durante el periodo de colonización

Las cargas policíacas se hicieron esperar está vez; los manifestantes tuvieron horas de maniobra para los destrozos antes de abandonar el Parlamento luego de recibir gas lacrimógeno

Aspecto de la manifestación pacífica de este lunes; antes de los destrozos del Parlamento por radicales.

Las protestas alcanzan ya más de tres semanas desde que se anunció la llamada ‘ley de extradición’, un proyecto que consideraba extraditar del territorio autónomo de Hong Kong a China a cualquier sospechoso de algún crimen. Con lo que se desató la ira de los ciudadanos.

Carrie Lam, primera ministro de Hong Kong, echó atrás la medida, pero aun así las protestas no han cesado. Los millones de inconformes que salen a las calles piden su renuncia. Los hongkoneses no quieren pertenecer a China, país al que se integrarán en 2047 ya sin autonomía ni leyes alternas, como ocurre hoy.

Desde el año 2014 se levantó un movimiento que no ha cesado. La antigua ciudad inglesa pide democracia y autonomía. Algo que parece imposible.

Es la crisis política más grave que ha vivido Hong Kong en décadas”, es el resumen del diputado Eddie Chu sobre los disturbios y la inconformidad.

El gobierno de Pekín ya amenazó con tomar medidas más duras contra la revuelta.