La ciudad de Louisville, en el sureño y racista estado de Kentucky, ardió otra vez. Aunque en esta ocasión fue la comunidad afroamericana la que le prendió fuego.

La exoneración de tres policías blancos que asesinaron a tiros a Breonna Taylor, una mujer afroamericana, dentro de su casa en Louisville, ha provocado una ola de protestas iracundas en Nueva York, Boston, Filadelfia, Chicago y Los Ángeles. Trump fue abucheado por primera vez en Washington.

¡Votemos para que se vaya!”, fue el corifeo de una multitud congregada frente al Capitolio de Washington, el emblema nacional de Estados Unidos, cuando Trump se apersonó para rendir honores frente al ataúd de la jueza Ruth Bader Ginsburg, referente internacional de la lucha feminista. Trump dio media vuelta ante el reclamo.

La resolución judicial en el caso de Breonna Taylor provocó una noche violenta en varias ciudades de Estados Unidos. Destrozos, quema de inmuebles y enfrentamientos contra policías fueron parte de la rabia comunal que tiene como referente inmediato el último caso de racismo y brutalidad policíaca por el caso de George Floyd. En Louisville dos policías fueron heridos durante un tiroteo.

Los datos oficiales de las autoridades de seguridad en Estados Unidos informan que en el año en curso al menos 1 mil 10 personas han sido asesinadas a tiros por agentes de la Policía

La bandera de Estados Unidos invertida es el nuevo símbolo de la decadencia de Estados Unidos gobernado por un fascista como Trump.

El temor de que Trump no reconozca el triunfo electoral de su rival, el demócrata Joe Biden que le aventaja con 7 puntos, según reporta el portal Real Clear Politics -que recopila todas las encuestas nacionales- , a poco más de un mes de las elecciones presidenciales, anticipa nuevos enfrentamientos.

El diario The Washington Post anticipa una posibilidad del desastre en Estados Unidos: “Las continuas amenazas del Presidente (Trump) han llevado a las autoridades electorales y policiales de todo el país a prepararse para un enfrentamiento sin precedentes”.

Creo que esto acabará en el Tribunal Supremo, y creo que es muy importante que tengamos nueve jueces (…) es mejor si (aprobamos a un nuevo juez)  antes de las elecciones porque creo que este fraude que están preparando los demócratas, acabará frente al Tribunal Supremo”, declaró un campechano Trump ayer.

 Abucheado por una multitud en el epicentro del poder, Trump se alista para lo inevitable: su caída.

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