Hace menos de un mes Trump amenazó –como es su costumbre- con destruir a Irán. ¿La causa? El programa nuclear que el país islámico lleva a cabo. Y el petróleo, el verdadero trasfondo. Como ocurrió con la invasión a Irak en 2003.

Dos barcos petroleros fueron hundidos en el Golfo Pérsico, mientras el primer ministro japonés Shinzo Abe negociaba con el régimen de Teherán hacer la paz con Estados Unidos. Algo que ‘huele’ a pretexto para que Trump inicie una nueva guerra. Y también huele a petróleo.

Ya lo había anticipado hace un mes Trump. A través de Twitter, su red social favorita para ‘gobernar’ o dar anuncios estridentes.

Si Irán quiere luchar, ese será el final oficial de Irán. ¡Nunca vuelvan a amenazar a Estados Unidos!“, tuiteó Trump el pasado 19 de mayo.

El hundimiento de los buques petroleros, uno sueco y otro japonés, presupone el pretexto ideal de Trump para iniciar una nueva guerra pues acusa directamente a Irán de ser el responsable

El primer ministro japonés Shinzo Abe y el ayatolá Ali Jamenei durante el encuentro de este jueves para las conversaciones de paz.

Tras los ataques a los dos buques este jueves, el precio del petróleo se elevó hasta un 4.5 % quedando en 62 dólares por barril. Lo que ha sacudido al mercado internacional además de encender las alarmas ante una eventual invasión norteamericana a Irán.

La amenaza de esta nueva confrontación mundial tiene contexto en un sabotaje que hace un mes sufrieron cuatro buques en la zona. Pero también en la impotencia de Estados Unidos para domesticar al régimen de Teherán, y su ansía por tener en el petróleo que produce este país.

Ante la conflagración inminente el secretario general de ONU, el portugués António Guterres, ha condenado los hechos, pero también ha hecho un llamado de alerta mundial señalando que no puede permitirse una nueva guerra en la región.

Irán refuta categóricamente las declaraciones infundadas de EEUU sobre los incidentes con los barcos petroleros del 13 de junio y los condena de la manera más fuerte“, ha declarado Irán en un comunicado citado por la BBC.

Rusia también ha llamado a la calma pidiendo que no se aumente la tensión contra el país musulmán al que acusa –aún sin fundamentos- Estados Unidos

Megalómano, estridente y un peligro para el mundo. Trump no cesa en su afán por dominarlo todo. Al costo que sea.

Agencias internacionales como Reuters han reportado que el hundimiento de los dos buques petroleros ha sido provocado por torpedos, citando a fuentes de Taiwán o la web marítima Tradewindsnews.

Ante las acusaciones, enfatizadas por el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, Irán ha reaccionado de inmediato llamando la atención mundial con un argumento contundente.

No considero que Trump sea una persona con la que merezca intercambiar mensajes; no tengo una respuesta para él y no voy a contestarle”, expresó el ayatolá Ali Jamenei, el máximo líder iraní, al primer ministro japonés Shinzo Abe durante la reunión de negociaciones y al margen de los ataques que le atribuyen a su país, según consigna el diario El País.

Y remató con una sentencia aún más contundente tras las amenazas de Trump para sancionar a la industria petrolera iraní: “¿Es eso una prueba de que realmente quiere negociar?”.

Todo este entuerto deriva de la fallida negociación de Estados Unidos para someter a Irán en su pretensiones para que abandone su programa nuclear. Algo paradójico pues el propio Trump ha declarado que no le interesa más seguir sosteniendo el acuerdo nuclear pactado con Irán en 2015 –bajo el mandato de Barack Obama-, el llamado Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC).

Trump quiero algo más. Y se llama petróleo.