El hacinamiento, la falta de atención médica, alimentación y hasta la persecución a caballo son parte de la horrenda estampa que muestra la crisis humanitaria de miles de haitianos varados en la frontera sur de Estados Unidos.

Estados Unidos ha sido tajante sobre el proceso de deportación de más de 15 mil haitianos que, pese a padecer una crisis humanitaria en su país y ahora en Del Río, Texas, no serán recibidos bajo el Estatuto de Protección Temporal (TPS).

Nadie que haya llegado la pasada semana será elegible para obtener el TPS”, advirtió Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional el pasado lunes. Estados Unidos continúa aplicando -como lo hizo Trump- una política de rechazo a toda petición de asilo, justificando que no es posible por la pandemia de Covid-19.

Un día luego, al mostrarte la brutalidad con que son tratados los migrantes -perseguidos a caballo y golpeados con látigos como si fuesen reses-, Mayorkas se mostró en desacuerdo con la forma en que se está tratando a los haitianos en Texas.

Las imágenes de migrantes haitianos siendo golpeados con látigos y otras formas de violencia física son completamente inaceptables. Este comportamiento debe ser abordado y debemos rendir cuentas. Las imágenes revuelven el estómago”, admitió Mayorkas ayer ante medios de comunicación., para luego comprometerse a investigar a los agentes migratorios violentos.

En la localidad de Del Río, Texas se han concentrado desde la semana pasada alrededor de 15 mil haitianos desesperados por encontrar un nuevo hogar en Estados Unidos. Y ante la falta de atención de las autoridades norteamericanas están cruzando a Ciudad Acuña, México, para obtener alimentos.

La imagen de guardias fronterizos a caballo persiguiendo a migrantes con bolsas de comida ha indignado al mundo, como lo hizo antes a su paso por México una imagen que muestra el trato a patadas en el rosto a un haitiano por agentes de migración mexicanos

El trato en México a los migrantes haitianos no fue muy distinto al que ahora reciben en Estados Unidos.

El gobierno de Joe Biden anunció que las peticiones de asilo y acogida al llamo TPS sólo serán válidas para los haitianos que pisaron territorio norteamericano el 29 de julio o antes; el resto será deportado.

Ayer arribaron nuevos vuelos -que comenzaron el domingo- con haitianos deportados desde Estados Unidos al aeropuerto de Puerto Príncipe, capital de Haití,  donde al concluirse la entrega de los migrantes a autoridades haitianas se desató un ataque a pedradas contra los guardias norteamericanos por los deportados furiosos de regresar a un país devastado.

Se estima que de los 11 millones de habitantes de Haití, el 60 por ciento sobrevive con menos de dos dólares al día en el país más pobres de América, afectado recientemente por un terremoto, donde acaban de asesinar al presidente, y donde la violencia y los secuestros son parte del día a día.

Insto al Presidente Biden (..) a poner fin inmediatamente a estas expulsiones (…) No podemos continuar con estas políticas detestables y xenófobas de Trump que ignoran nuestras leyes de refugiados”, reclamó ayer el senador Chuck Schummer, líder demócrata en el Senado, según registra la agencia AFP.

La Oficina de Derechos Humanos y la Agencia de la ONU para los refugiados lamentaron que Estados Unidos esté deportando a los ciudadanos haitianos que se encuentran en la frontera de Texas sin analizar sus necesidades de asilo.

 “Estamos preocupados por las imágenes que hemos visto y por el hecho de que hemos visto a todos estos migrantes y refugiados y solicitantes de asilo siendo transportados a Puerto Príncipe. Estamos muy preocupados por el hecho de que parece que no ha habido ninguna evaluación individual del caso y que, por lo tanto, tal vez algunas de estas personas no han recibido la protección que necesitaban”, dijo Marta Hurtado, la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos, en un comunicado que difunde la ONU.