Las protestas en Haití tienen al país al borde de un colapso social.

Hartos de la corrupción los haitianos sostienen, desde febrero de ese año, protestas sostenidas y disturbios contra el gobierno de Jovenel Moïse, quien se niega a dimitir y tiene al país en crisis humanitaria. Los alimentos comienzan a escasear y la violencia aumenta.

Estamos en una crisis humanitaria (…) Necesitamos ayuda internacional para superar esta crisis“, afirmó ayer Moïse en una entrevista para la agencia Reuters.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha enviado desde hace un mes dos mil toneladas de comida -facilitada por el gobierno de Estados Unidos-, pues uno de cada tres ciudadanos padece hambre.

Haití es el país más pobre de América, donde el 60 % de la población sobrevive con menos de dos dólares al día; y también el más ignorado por la comunidad internacional

Las revueltas y el caos en la isla comenzaron el 7 de febrero. La gente ha tomado las calles harta de la corrupción que encabeza el presidente Jovenel Moïse. En enero el Tribunal Superior de Cuentas reveló que se han desviado unos 2 mil millones de dólares a través de la paraestatal Petrocaribe, mientras la gente sufre hambre.

El líder opositor del Sector Democrático y Popular, André Michel, aseguró no hay ninguna solución a la crisis si no se da la renuncia de Moïse.

Tiene que dimitir para lograr una transición hacia algo diferente de lo que hemos conocido hasta ahora. Eso nos permitiría abordar varios casos de corrupción“, enfatizó Michel en entrevista a la agencia AFP. 

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