A un año de los disturbios que sacudieron al país con los ‘chalecos amarillos’, Emmanuel Macron ahora enfrenta nuevas protestas por el polémico sistema de pensiones.

Las revueltas en Francia, donde salieron a las calles cerca de 800 mil personas, son un espejo de lo que ocurre en el mundo. Una sociedad harta del expolio y los abusos de los políticos. París, Marsella, Montpellier, Toulouse, Nantes y Burdeos se sacudieron con las protestas.

El llamado a la huelga general ha convocado a más de 800 mil franceses que nuevamente salieron a tomar las calles este jueves. Paro de trenes, metro, transporte, escuelas cerradas y barricadas son parte del nuevo escenario francés. Hoy se suman al paro los vuelos en aeropuertos.

Macron alista una reforma al sistema de pensiones que afecta a trabajadores de 42 sectores económicos; aunque no hay detalles aún de cómo quedarán ahora las jubilaciones

El estallido de la violencia vuelve a las calles de Francia ante el repudio a la reforma de las pensiones.

La marcha sindical de protestas resultó ensombrecida por el estallido violento de grupos radicales que se enfrentaron contra la policía y causaron destrozos e incendios, además de dañar comercios. Las cifras oficiales reportan más de 100 detenidos tras los hechos violentos.

Frente a las nuevas protestas el gobierno de Macron ha emitido un breve comunicado donde se asegura que el Presidente de Francia está “calmado y determinado” para llevar a cabo la polémica reforma de pensiones -de la que aún no hay datos específicos- la próxima semana.

El primer ministro Édouard Philippe será el responsable de explicar los detalles de la reforma que plantea Macron, quien aún sueña con reelegirse en 2020.

Por lo pronto, en un hecho inédito las fuerzas radicales de la izquierda y la ultraderecha apoyaron la huelga y los reclamos. La política ultraderechista Marine LePen anunció que promoverá un referéndum sobre la reforma de pensiones. Algo que apoya la izquierda radical encabezada por Jean-Luc Mélenchon.