Los llamados países ‘desarrollados’ están hoy en la mira de naciones que se han cansado de recibir sus desperdicios.

El método es simple. Llenar contenedores con residuos plásticos y otros desechos y enviarlo luego a países pobres. La ‘exportación’ de la basura está llegando a su fin, al menos en Asia. Filipinas enfrentó a Canadá por el envío de basura a sus puertos, revelando el lado oscuro del país ‘desarrollado’.

El caso de Filipinas adquiere relevancia por la firmeza del gobierno que encabeza el polémico presidente Rodrigo Duterte, quien amenazó literalmente con declarar la guerra a Canadá, el pasado 24 de abril, si no sacaban del país contenedores con al menos 2 mil toneladas de desechos que estaban varados en la isla desde 2013.

Apenas el viernes pasado, después de que Canadá aceptó la devolución de su basura ‘reciclable’ – como pañales usados- , los contendores con desperdicios salieron de Filipinas de vuelta al país norteamericano

Los países pobres son considerados como ‘basureros’ por las naciones más ricas.

La rebelión asiática para aceptar la basura de otros países comenzó apenas el año pasado, cuando China -quien recibía millones de contenedores con basura plástica de todo el mundo- decidió cerrar sus puertos a esta práctica alegando mejoras en su medio ambiente. Ejemplo que comenzaron a seguir otras naciones asiáticas.

Hecha la ley, hecha la trampa: el que tenía un problema importante en Europa por no poder reciclar estos plásticos lo mandaba a China, que era receptor de cualquier tipo de plástico por la necesidad que tenía de materias primas. Y un porcentaje altísimo del residuo no reciclable terminaba donde no tenía que terminar”,  ha revelado Ion Olaeta, presidente de la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), en una entrevista para el diario El País.

Malasia anunció la semana pasada que regresará 3 mil toneladas de basura plástica y otros desperdicios a Canadá,  Estados Unidos, Australia, Japón, China, Bangladesh y Arabia Saudita.

Malasia no será el vertedero del mundo“, declaró Yeo Bee Yin, primera ministra de Energía, Medio Ambiente y Ciencias.

Esta nueva revolución por la dignidad ha sumado a otros países como Vietnam, y es posible que en breve encuentre eco en más naciones que son ‘basurero’ de los llamados países ‘desarrollados’ que han sido exhibidos por esta deleznable práctica.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) estima que cada año se producen en el mundo 300 millones de toneladas de plástico. La gran mayoría termina en el mar, otro tanto en los países pobres y apenas un porcentaje mínimo en el reciclaje.

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