Isabel Miranda de Wallace, activista y líder nacional de la asociación civil Alto Al Secuestro, enfrenta hoy una investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) que abrió dos carpetas por tortura y falsedad de declaraciones.

Wallace fue denunciada ante la Secretaría Técnica de Combate a la Tortura, Tratos Crueles e Inhumanos del Instituto Federal de la Defensoría del Poder Judicial en noviembre de 2020 y mayo de 2021 por sus declaraciones a medios en 2019.

El Instituto de la Defensoría presentó una denuncia en mi contra y lo están haciendo como un acto distractor y como una forma de amedrentarme porque yo salía a denunciar a Netzaí Sandoval, hermano de Irma Eréndira Sandoval, esta llevando a cabo malas prácticas como presionar constantemente al juez para que liberen a Brenda Quevedo e incluso presentó una queja ante el Consejo de la Judicatura para presionarlo”, se defendió ayer Wallace en entrevista al diario El Universal.

Brenda Quevedo Cruz está presa por estar involucrada en el asesinato del hijo de Wallace, y fue detenida por ello en Estados Unidos el 28 de noviembre de 2007 y extraditada a México en 2009. Con una opinión sobre el caso el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU ha pedido la liberación de Quevedo por considerar que la detención fue arbitraria y contraria a los derechos humanos. Se demostró que hubo tortura.

Según se desprende ahora del caso en su contra, Wallace habría “confesado” ser la autora de la tortura que recibieron los detenidos por el caso de secuestro y asesinato de su hijo Hugo Alberto Wallace -ocurrido en julio de 2005-, derivado de una nota periodística en 2019 donde la activista declaró: “Yo lo pude haber mandado matar, no nada más golpear”.

Brenda Quevedo Cruz fue acusada por Wallace, junto con Jacobo Tagle Dobin, Juana Hilda González Lomelí, César Freyre Morales, Alberto y Tony Castillo Cruz, por ser la presunta responsable del secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace en 2005

Aspecto de una manifestación de familiares para exigir la liberación de Brenda Quevedo Cruz.

Wallace es investigada ahora junto a 10 personas más por presunta tortura y falsedad de declaraciones -por simulación de pruebas-. Según se desprende de los expedientes judiciales, Wallace simuló la renta de un departamento a través de uno de sus trabajadores y plantó una gota de sangre y una licencia de conducir para inculpar a Brenda y cinco personas más por el presunto secuestro y asesinato de su hijo.

“El titular de la Agencia Federal de Investigación (AFI) era Genaro García Luna, el jefe policiaco preso en Nueva York acusado de narcotráfico y corrupción. Él y sus muchachos tomaron el caso, y desde entonces la “señora Wallace” se hizo su vocera y defensora incondicional. Las autoridades locales no encontraron ninguna prueba en el departamento donde se supone había ocurrido el crimen y lo devolvieron a su propietario.

Nunca quedó bajo custodia. Siete meses después de los hechos la “señora Wallace” obligó a las autoridades de la PGR a inspeccionar de nuevo dicho apartamento. Y supuestamente encontraron entonces material genético de Hugo Alberto: una diminuta partícula de sangre en el baño. Cuando fue analizada por los peritos se dictaminó que correspondía con el ADN de la señora Isabel Miranda y su esposo Wallace, pero que era de mujer. La pareja tenía una hija, la hermana menor de la supuesta víctima”, escribió el 5 de noviembre de 2020, en su columna para la DW, la periodista Anabel Henández.

El llamado Caso Wallace ocupó los titulares de medios desde 2005 luego que Isabel Miranda de Wallace denunció a Brenda y cinco personas más de ser los responsables, quienes le pedían un rescate de 950 mil dólares para liberar con vida a su hijo Hugo Alberto.   

En una investigación de 2019 se descubrió que la gota de sangre, que presuntamente pertenecía a Hugo Alberto, no coincidía con el ADN de su padre biológico Carlos León Miranda, pues Isabel presentó a Enrique del Socorro Wallace Díaz -su segunda pareja- como el padre de Hugo.

Cuando Isabel me comentó el secuestro de mi hijo, me sentí muy afectado. Yo le ofrecí: eso se puede solucionar con una muestra de sangre. Si es necesario, le dije, yo me presento a dar esa muestra. Ella aceptó y después me llamó. En ese momento dijo que viniera a dar la muestra, pero me llamó mucho la atención que cuando entramos a la SIEDO (…) ella lo hizo como si fuera mi casa o la casa de ella. Dando órdenes de cómo debían realizarse el proceso. De cómo debían trabajar las personas”, declaró Carlos León Miranda, según registra el portal Sin Embargo.

  • Fotos: Notimex/Especial