Con un lenguaje futbolístico, alegorías y tratamiento literario el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) le ‘pinta caracoles’ y le ‘mete gol’ al presidente electo Andrés Manuel López Obrador en una durísima misiva.

Firmada por los subcomandantes Moisés y Galeano (antes Marcos) la carta a López Obrador, lejos de celebrar su triunfo, lo equipara al nuevo ‘finquero’ del país. Y le pasan factura por su afición a “los inciensos, salmos y alabanzas que pueblan esos mundos” de la política. Una declaración soterrada de ‘guerra’.

No, nosotras, nosotros, zapatistas, NO nos sumamos a la campaña ‘por el bien de todos, primero los huesos’.  Podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo. Ergo…”, es la posdata de la misiva.

Bajo el título de ‘La Gran Final’, la carta de los zapatistas narra un partido de fútbol ficticio entre equipos, que son en realidad los partidos políticos mexicanos, con una afición amorfa y eufórica, que representa a los votantes

Los autores de la misiva a AMLO, los subcomandantes Insurgentes Moisés y Galeano, líderes del EZLN.

Algunos, algunas, algunoas, más escépticos, ven con desconcierto que, entre quienes celebran el triunfo, están los que jugaron y juegan en equipos rivales.  Tratan, pero no entienden.  O sí entienden, pero no es hora de entender, sino de festejar.  Para dejárselos claro, una pantalla gigante parpadea con la tonada visual de moda: ‘Prohibido Pensar’ ”, atizan los zapatistas para referirse a los políticos corruptos que forman parte del equipo de López Obrador.

En otra parte de la misiva hablan sobre la muerte de candidatos, de los feminicidios , de la matanza sistemática en el país y de los desaparecidos. Para volver al lenguaje literario con ironía.

Pero no es tiempo de amarguras, sino de fiesta, de brindis, del f-i-n-d-e-l-a-h-i-s-t-o-r-i-a mi buen, del comienzo de un nuevo campeonato.  Fuera, la oscuridad parece el colofón pictórico para la zona devastada.  Sí, piensa usted, como un escenario de guerra”.

Con la historia de una niña que acude al estadio donde se celebra el triunfo ‘del equipo ganador’, el EZLN cuestiona sobre la forma en que ocurrió  la victoria electoral del presidente electo.

El presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Minutos antes del final del partido, la porra, la barra, la fanaticada del equipo contrario guardó silencio.  Y los gritos de los seguidores del equipo ahora triunfador no tuvieron rival.  Sí, muy extraña esa súbita retirada.  Pero más extraño es que, cuando en la pantalla del marcador no se reflejaban aún los resultados, ni siquiera los parciales, el equipo contrario volvió a la cancha sólo para felicitar al triunfador… que todavía no era triunfador.  En los altos y lujosos palcos del estadio estalló la algarabía y los colores de sus pendones eran ya los del equipo ganador.  ¿A qué hora cambiaron de favorito?  ¿Quién ganó realmente?  Y sí, ¿quién es el dueño del balón?”.

Con ese leimotiv de una niña indígena que pregunta ¿quién es el dueño del balón? los subcomandantes Moisés y Galeano cierran la historia. O mejor dicho, dejan una interrogante.

La algarabía sigue.  Al parecer en tribunas no importa el absurdo que transcurre en el centro del campo, donde el pódium espera la premiación final.

Usted se hace eco de la pregunta de la niña y, con timidez, cuestiona a su vez:

¿Quién es el dueño del balón?

Pero el grito masivo se traga su pregunta, y nadie le escucha.

La niña le toma de la mano y le dice: ‘Vámonos, tenemos que salir

¿Por qué?’, pregunta usted.

Y la niña, señalando la base de la gran edificación, responde:

Se va a caer’.

Pero nadie parece darse cuenta…  Un momento, ¿nadie?”, cierra con una interrogante el texto zapatista.

La misiva se inscribe a propósito de su Convocatoria a un encuentro de redes de apoyo al CIG, al comparte 2018: “por la vida y la libertad”; y al 15° aniversario de los caracoles zapatistas: “Píntale caracolitos a los malos gobiernos pasados, presentes y futuros”.

El EZLN no le perdona al presidente electo que haya ignorado durante la campaña electoral a María de Jesús Patricio Jiménez, mejor conocida como ‘Marichuy’, por su condición de mujer e indígena.

Una doble afrenta que hoy los zapatistas le cobran a AMLO frente su mensaje de amor y paz.

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