El llamado Escuadran 421, como se conoce a la delegación del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), desembarcó en Europa, tras casi dos meses de salir de México y atravesar el Atlántico.

Los integrantes del EZLN tienen como objetivo visitar al menos 30 países europeos para compartir su experiencia de rebelión contra el gobierno mexicano desde 1994, año en que se alzaron en armas, y hasta el de AMLO, al que reprueban y le han ‘declarado la guerra’ también.

El Escuadrón 421, que inició su viaje el pasado 2 de mayo, a bordo de un barco bautizado como ‘La Montaña’, lo conforman cuatro mujeres zapatistas (Lupita, Carolina, Ximena y Yuli), dos hombres (Bernal y Darío) y una persona de género no binario (Marijose), a quien denominan como “otroa”.

En sus pasos, en sus miradas, en sus latidos, los pueblos mayas -así dirá la leyenda-, cruzaron el Atlántico en 50 días con sus noches, en su larga y accidentada travesía por la vida”, publicó en un comunicado el fin de semana el subcomandante Galeano (antes Marcos).

La comitiva del Escuadrón 421 llegó al puerto de Vigo, España donde fue recibida por una multitud de seguidores de su causa y que viajaron de diversos países europeos y hasta de Irán

Recepción de la comitiva zapatista por simpatizantes en las playas de Vigo, España.

Además de simpatizantes de otros países, el Escuadrón 421 fue aclamado por oenegés y colectivos en favor de la comunidad LGTBI, desaparecidos en México y grupos ecologistas, entre otros activistas.

Pese a llegar el domingo pasado, fue hasta el lunes que se les permitió el desembarco tras cubrir con las formalidades legales.

Después de ello los zapatistas, al grito de “¡Viva Zapata!”, recorrieron la plaza principal de Vigo, rebautizando esta tierra del País Vasco como “tierra insumisa, tierra que no se resigna”, en una velada alusión al separatismo vasco que no ha prosperado.

En diciembre de 2020 el EZLN y el Congreso Nacional Indígena emitieron un duro comunicado contra los megaproyectos del presidente Andrés López Obrador, al que señalan como parte de un narco-gobierno y responsable de la represión en comunidades indígenas en Morelos y Chiapas por lo que llamaron a la rebelión contra sus megaproyectos como el Tren Maya, entre otros.

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