Las protestas desbordadas en Bolivia, con heridos y algunos muertos, llevaron al Ejército a pedir la dimisión del presidente Evo Morales.

Evo buscaba su cuarta reelección consecutiva tras unas elecciones empañadas por la sospecha de fraude, pues el sistema de conteo de votos ‘se cayó’, generando una sublevación social contra el presidente. A la que se sumaron policías y militares.

Después de analizar la situación conflictiva interna, sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”, anunció este domingo Williams Kaliman, jefe del Ejército.

Abandonado por las fuerzas militares, la Policía y por sus colaboradores más cercanos Evo Morales dimitió horas luego junto con el vicepresidente Álvaro García, para irse a refugiar al interior del país acusando amenazas de una detención ilegal por parte de la Policía.  

México anunció asilo político a Evo Morales, lo que ha desatado una polarización en el país pues no todos están de acuerdo; por lo pronto ya hay 20 funcionarios bolivianos con la protección de refugiados políticos

La protesta social obligó a Evo Morales a dimitir tras perder el apoyo en su intento por reelegirse por cuarta ocasión.

Bolivia ha quedado a la deriva con la dimisión además de los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado.

Es mi obligación como presidente indígena y de todos los bolivianos asegurar la paz social. Renuncio para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan maltratando a los familiares de nuestros compañeros, no sigan atacando a los ministros y diputados, para que dejen de maltratar a los más humildes.

La lucha no termina aquí. Los humildes, los patriotas, vamos a continuar luchando por la igualdad y la paz. Espero que hayan entendido mi mensaje; Mesa y Camacho, no perjudiquen a los pobres, no le hagan daño al pueblo. Queremos que vuelva la paz social. Grupos oligárquicos conspiraron contra la democracia. Fue un golpe de Estado cívico y policial. Duele mucho lo que ha pasado”, expresó Evo Morales en un mensaje abierto.

Ante la presión social por unas elecciones sospechosas de fraude, Morales accedió a una auditoría electoral vinculante por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), tras 18 días de protestas sostenidas.

El resultado confirmó las irregularidades en la elección del 20 de octubre, por lo que el presidente de Bolivia anunció nuevas elecciones. Pero no contaba con que militares y policías le darían la espalda. La policía se amotinó primero y luego vino el anunció del Ejército.

El clima de tensión ha llevado a la dimisión también de la presidenta del Tribunal Electoral, luego que la Fiscalía General anunció una investigación contra los vocales del Tribunal por ser sospechosos de participar en el fraude electoral.

Luis Fernando Camacho, líder de las protestas ciudadanas, convocó a una Junta de Gobierno, con los mandos militares y policíacos, en tanto se llama a una nueva elección.

México participa en la polarización

La crisis de Bolivia también tiene efectos polarizadores en México, incluso entre los colaboradores cercanos del presidente Andrés Manuel López Obrador. Hay división sobre la oferta de AMLO para dar asilo político al ex mandatario de Bolivia.

Elena Poniatowska, reconocida escritora y fiel colaboradora de AMLO, incendió las redes sociales con su invectiva contra Morales desde el pasado 9 de noviembre.

¿Por qué los presidentes de la república quieren eternizarse en el poder? ¿Por qué insiste Evo Morales en creer que no hay nadie más que él? ”, , cuestionó en un tuit la escritora, desatando reacciones inmediatas a favor y en contra.

Lo mismo ha ocurrido con el tuit del canciller Marcelo Ebrard, quien contrario a Poniatowska ha salido a defender a Morales este domingo.

En Bolivia hay una operación militar en curso, la rechazamos, es similar a aquellos trágicos hechos que ensangrentaron nuestra América Latina el siglo pasado. México mantendrá su posición de respeto a la democracia y las instituciones. Golpe no”, escribió Ebrard en su cuenta de Twitter.