Estados Unidos se ha convertido en foco de atención mundial no sólo por ser el epicentro mundial de la pandemia, sino porque el país ahora arde, literalmente, con protestas que se extienden por todo el país para reclamar la muerte de un hombre afroamericano a manos de un policía blanco.

El asesinato de George Floyd por un policía de Minneapolis ha desatado una ola de protestas, incendios y saqueos por todo el territorio norteamericano que han tenido como respuesta una dura represión policiaca. Desde 1968 no había tal manifestación contra el racismo.

Chicago, Denver, Philadelphia, Cleveland, Portland, Rochester (Nueva York), Milwaukee, Salt Lake City, Seattle, Atlanta o Miami han declarado toques de queda y en al menos 17 ciudades se ha detenido a 1 mil 400 personas por participar en las protestas que han terminado en violencia.

La pandemia de coronavirus que azota a Estados Unidos no ha sido impedimento para que la gente salga a las calles y reclame contra el racismo. El caso Lloyd ha hecho estallar la protesta comunitaria que se expande, como reguero de pólvora, desde hace una semana por todo el territorio.

Una gran multitud, profesionalmente organizada, pero nadie se acercó a atravesar la valla. Si lo hubieran hecho, habrían sido recibidos por los perros más feroces y las armas más amenazantes que he visto jamás. Ahí es cuando la gente podría haber sido herida de gravedad, por lo menos. Muchos agentes del servicio secreto solo aguardaban para pasar a la acción.

Esta noche, ¿entiendo que es la noche de MAGA (acrónimo en inglés de su eslogan de campaña Hagamos América Grande de Nuevo) en la Casa Blanca?”, tuiteó ayer el presidente Donald Trump frente a las protestas que han llegado a la Casa Blanca, donde los manifestantes fueron recibidos con una paliza, gas lacrimógeno y bombas aturdidoras.

Trump acusa a la extrema izquierda y a los antifascistas de instigar a la revuelta, los saqueos y el caos. Y ha llamado a las manifestaciones pacíficas con tono beligerante, lo que ha encendido más la rabia

Las protestas alcanzan a Washington, la capital del país, donde hubo palizas, gas lacrimógeno y bombas aturdidoras contra los manifestantes.

Los toques de queda se han instaurado en diversas ciudades del país, donde además el gobierno federal ha atendido los reclamos de los gobernadores para desplegar a la Guardia Nacional y restaurar el orden

La ciudad de Los Ángeles se ha convertido en la segunda ciudad con más disturbios para repudiar el brutal asesinato de George Lloyd. Aquí la comunidad afroamericana se sublevó también por días hace 28 años tras una paliza brutal de policías blancos a un hombre afroamericano llamado Rodney King.

En Minneapolis, epicentro de las protestas, los disturbios han dejado edificios derruidos tras se incendiadas tiendas, restaurantes y otros negocios, al igual que la estación de policía a la que prendieron fuego desde el jueves pasado. Así como el club latino Nuevo Rodeo, donde Lloyd y su asesino trabajaron juntos como guardias de seguridad hace muchos años atrás.

George Lloyd fue asesinado hace una semana por un policía y ex compañero en el club Nuevo Rodeo, acusado de portar un billete de 20 dólares falso. El policía literalmente asfixió a Lloyd al ponerle la rodilla sobre el cuello hasta matarlo. De nada sirvieron las súplicas de su ex compañero que se quejaba que no podía respirar, según se observa en un video que se hizo vital y desató los disturbios que no cesan.

Entre los saldos por las protestas, tres personas fueron baleadas en Indianápolis y una de ellas ha resultado muerta, siendo la primera muerte de civiles, según reportan medios locales.   

Llevamos intentando hacer esto de forma pacífica desde Martin Luther King, y se lo hicieron pagar, esta es la única manera, lo hemos probado de muchas”, expresó Dommilli, un joven afroamericano de 31 años que defendía ayer las revueltas, según reporta la agencia Reuters.