Ni muerto la dictadura de Daniel Ortega ha dejado en paz al poeta Ernesto Cardenal.

El ‘gorilato’ de Ortega desplegó agentes animotines para intimidar y envío a seguidores a insultar y violentar a quienes asistieron al funeral del poeta Ernesto Cardenal, acérrimo crítico de la dictadura en Nicaragua. En la refriega cuatro periodistas fueron golpeados y robados.

En un ataúd de cedro con la bandera nicaraguense los restos del poeta, teólogo, sacerdote y revolucionario fueron despedidos en una capilla funeraria, bajo el asedio de la policía, según da cuenta el diario nicaragüense La Prensa.

La poeta Gioconda Belli colocó en el ataúd una pulsera azul y blanca, a manera de protesta contra la dictadura de Ortega que tiene hundido al país desde hace dos años  en una crisis social y económica.

Aún ahora lo siguen hostigando. ¿Por qué están esos policías intimidando en esta funeraria. ¿Con qué objeto? ¿cuándo se ha visto que una funeraria sea intimidada por antimotines en un país?”, recriminó Carlos Tünnermann, ex ministro de Educación y amigo del poeta, según reporta el diario El País.

Al regreso de Daniel Ortega al poder en 2007, Ernesto Cardenal se volvió el principal critico del ex líder y traidor a la revolución sandinista -en la que el poeta participó apoyando a Ortega para transformar al país tras la dictadura de Anastasio Somoza-. Desde entonces sufrió persecución del régimen

La violencia de los esbirros de Daniel Ortega salio a relucir durante el funeral del poeta Ernesto Cardenal.

Su muerte es una gran pérdida para el país. Él luchó porque creyó en la necesidad de un cambio, como lo hicimos nosotros”, dijo al despedir al poeta, Dolly Mora, una estudiante que participó en la rebelión universitaria de abril de 2018, según reporta la DW.

La sublevación social contra la dictadura de Ortega ha dejado más de 300 muertos, 2 mil heridos, miles de detenidos y centenares de presos políticos. Las detenciones arbitrarias contra los opositores ala dictadura continúan, lo que ha llevado, además de los paros nacionales para exigir la liberación de presos políticos y el retorno de la democracia, a que todos los partidos opositores y bases de estudiantes, campesinos, maestros, obreros, empresarios, indígenas y otros sectores sociales se levanten bajo un nuevo bloque denominado Coalición Nacional con el que buscarán derrotar a Ortega en las urnas en 2021.

Su legado fue enseñarme a tener fe”, dijo Bosco Centeno a la DW. El ex coronel del Ejército Sandinista quien fue, de joven, pupilo de Ernesto Cardenal en Solentiname, isla del Gran Lago del sur de Nicaragua donde hace más de 40 años fundó una comunidad de campesinos poetas y pintores que se hicieron guerrilleros y lucharon contra el dictador Anastasio Somoza hasta derrocarlo en 1979.

Al llevar los restos de Cardenal a la Catedral de Managua para despedirlo, esbirros de Ortega irrumpieron a gritos, golpes e insultos agrediendo a los asistentes al funeral y a cinco periodistas a quienes incluso robaron sus equipos. Los acusaban de “golpistas”.

La golpiza a los periodistas es una represalia contra la prensa que ha dado cuenta de la crisis de derechos humanos y la brutalidad permanente del ‘gorilato’ de Ortega contra los ciudadanos.

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