Una mujer, judía, editora en jefe de una de las más prestigiosas publicaciones en el mundo llama la atención de la comunidad internacional por el ‘mea culpa’ frente al pasado racista de la revista que encabeza.

Durante 82 años la revista National Geographic fue racista. Así de simple y seco. Susan Goldberg ha elaborado una editorial donde da cuenta de este pasado vergonzante. A final de cuentas la revista nació en pleno apogeo del colonialismo imperialista del siglo XIX, cuando la mente del hombre blanco aún no entendia sobre las diversidades y el que no existe más que una sola raza: la humana.

Una  muestra de esa limitante mental es un artículo completo sobre Australia, publicado en 1916, donde dos hermanos australianos aborígenes fueron descritos así: “Hermanos negros de Australia del Sur: estos salvajes son los más bajos en inteligencia de todos los seres humanos“.

Soy el décimo editor de National Geographic desde su fundación en 1888. Soy la primera mujer y la primera persona judía, miembro de dos grupos que también alguna vez enfrentaron discriminación aquí. Duele compartir las espantosas historias del pasado de la revista. Pero cuando decidimos dedicar nuestra revista de abril al tema de la raza, pensamos que deberíamos examinar nuestra propia historia antes de dirigir nuestra mirada reportera hacia los demás”, escribe Goldberg en la editorial que le da la vuelta al mundo.

Durante décadas, nuestra cobertura fue racista. Para superar nuestro pasado, debemos reconocerlo”. Es el encabezado de la editorial de National Geographic

En su exposición de argumentos, Goldberg apela a la participación de la escritora Elizabeth Kolbert, quien en un agudo análisis sobre el tema racial puntualiza que la raza no es una construcción biológica, sino una construcción social que puede tener efectos devastadores.

Muchos de los horrores de los últimos siglos se pueden remontar a la idea de que una raza es inferior a otra (…) Las distinciones raciales continúan moldeando nuestra política, nuestros vecindarios y nuestro sentido del yo“, escribe Kolbert, según da cuenta en una cita la editora en jefe.

Apoyada además en John Edwin Mason, un catedrático de la Universidad de Virgina y experto en historia de la fotografía y la historia de África, Goldberg da cuenta de los resultados de la investigación sobre la cobertura que hizo National Geographic.

“Lo que Mason encontró en resumen fue que hasta la década de 1970, National Geographic casi ignoraba a las personas de color que vivían en los Estados Unidos, y rara vez los reconocía más allá de los trabajadores domésticos. Mientras tanto, imaginaba a los ‘nativos’ de otros lugares como exóticos, famosos y con frecuencia desvestidos, felices cazadores, nobles salvajes, todo tipo de cliché”, expone Goldberg sobre los resultados.

En sus disquisiciones sobre el racismo la editora en jefe de la revista considera que desde 1977, en la era de los derechos civiles en Estados Unidos, comenzó a notarse el cambio de mentalidad en National Geographic, pues los negros ya no son retratados como típicos esclavos del colonialismo.

Examinemos por qué seguimos segregando a lo largo de líneas raciales y cómo podemos construir comunidades inclusivas. Hagamos frente al uso vergonzoso del racismo como estrategia política y demostremos que somos mejores que esto”, dice Goldberg a manera de epílogo.

Algo digno de reflexionar en momentos donde Donald Trump encabeza un gobierno fascista, xenófobo y represor. Todo a causa de su aversión patológica a los inmigrantes, y especialmente a los mexicanos, a quienes considera de una ‘raza inferior’.

La mentalidad de Trump se parece un poco a la que ejercían los colonizadores imperialistas apenas hace 130 años atrás: una vergüenza para la raza humana.

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