La voz del Papa ya no se escucha en Italia, país que hace oídos sordos al llamado del líder mundial de la Iglesia Católica.

Apenas el pasado lunes el Papa Francisco I dedicó su homilía para sensibilizar al gobierno italiano sobre la importancia de ayudar a los migrantes que piden asilo a este país.

Son los últimos engañados y abandonados para morir en el desierto; son los últimos torturados, maltratados y violados en los campos de detención; son los últimos que desafían las olas de un mar despiadado; son los últimos dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal. Son sólo algunos de los últimos que Jesús nos pide que amemos y ayudemos a levantarse. ¡Son personas, no se trata sólo de cuestiones sociales o migratorias! No se trata sólo de migrantes“, fue parte del mensaje del Papa Francisco I desde Roma.

Como respuesta el gobierno italiano ultraderechista de Matteo Salvini, cerró ayer el último albergue para migrantes en Mieno, al oeste de la isla de Sicilia. Este sitio fue durante al menos 8 años el albergue más grande de toda la Unión Europea para acoger a migrantes de África, Asia y Medio Oriente.

Nos habíamos comprometido a cerrarlo y de las palabras hemos pasado a los hechos (…) Con el cierre de Mineo ahorramos mucho dinero y contamos con más fuerzas del orden para desplegar en el territorio (…) Hoy es un lindo día para la legalidad y la seguridad“, aseguró este martes el Vicepresidente Salvini, según reporta la agencia EFE.

Mineo, una ciudad al este de la isla de Sicilia, llegó a dar asilo a más de 4 mil migrantes, en 2014; en 2019 apenas recibió a 150 personas antes de su cierre

Matteo Salvini encabezó ayer el cierre definitivo del albergue de Mineo.

El llamado Centro de Acogida para Solicitantes de Asilo (CARA por sus siglas en italiano) fue inaugurado con 400 casas prefabricadas, en 2011, por el gobierno del polémico presidente Silvio Berlusconi, e inicialmente fue llamado ‘el pueblo de la solidaridad’.

Cuando llegó Salvini, como ministro del Interior de Italia en 2018, en esa época había en Mineo al menos 2 mil 500 migrantes que esperaban asilo. Muchos permanecieron ahí, confinados, durante meses o años en espera de respuesta.

Ahora ya no habrá lugar para los nuevos migrantes que intenten la travesía para recalar en la Italia neofascista.

  • Fotos: Vatican News/EFE