A casi dos años de estallar las acusaciones en su contra por delitos sexuales, Harvey Weinstein ha sido derribado finalmente por el movimiento #MeToo que lo llevó a un juicio penal.

Weinstein, otrora todopoderoso productor de Hollywood, fue declarado este lunes, por un jurado en Nueva York, como culpable de delito sexual en primer grado y violación en tercer grado. El ex magnate de 67 años de edad  puede pasar hasta 29 años en prisión. Y aún debe enfrentar otro juicio por dos casos más en Los Ángeles.

El movimiento #MeToo acorraló a Weinstein e hizo que muchos otros ‘depredadores sexuales’ cayeran también, como el comediante Bill Cosby; aunque tuvo un efecto boomerang pues Asia Argento, una de las iniciadoras del movimiento, y víctima de Weinstein, terminó desacreditada al descubrirse que abusó sexualmente de un menor de edad.

Varias mujeres acusaron al ex productor de violación y abusos sexuales, pero sólo se le pudieron acreditar dos de los cinco casos fincados en su contra. Los casos que le comprobaron son el de una violación (a la actriz Jessica Mann, en 2014) y el forzar a una mujer para practicarle sexo oral (a la ayudante de producción Mimi Haleyi, en 2006).

El juez James Burke ordenó este lunes la reclusión inmediata de Weinstein en el penal de Rikers Island, en Nueva York, para que espere la sentencia final en su contra el próximo 11 de marzo; se estima le darán 29 años de prisión

Durante dos meses Weinstein enfrentó un juicio en la ciudad de Nueva York. Ayer su suerte fue echada por el jurado que lo declaró culpable.

La caída del ex magnate comenzó en 2017 luego de que diarios como The New York Times y la revista The New Yorker dieran cuenta de sus correrías y abusos sexuales en la industria de Hollywood, generando el estallido del movimiento #MeToo.

Weinstein, productor de películas como Pulp Fiction o Shakespeare enamorado, ahora es un remedo del antiguo prepotente magnate que insultaba, abusaba de mujeres y hacia alarde de su poderío a la menor oportunidad.

Estoy encantado de ser el puto ‘sheriff’ de esta puta mierda de ciudad”, se ufanó alguna vez Weinstein en una de sus desenfrenadas fiestas en Los Ángeles.

Ahora luce encorvado, apoyado en un bastón con ruedas para caminar -que usa tras un accidente de auto en agosto de 2019-, demacrado y con cara de anciano desvalido.

Ayer el máximo ‘depredador sexual’ de Hollywood finalmente fue abatido por la metralla del #MeToo.