Las protestas en Chile por el aumento al costo del pasaje en el metro han derivado en quema de vagones, autos, barricadas y caos por lo que el gobierno de Sebastián Piñera decretó el toque de queda.

Pese a la militarización y el toque de queda para contener las protestas en Santiago de Chile, los disturbios suman ya ocho muertos. Cinco personas murieron ayer en un incendio, aún no clarificado, de una fábrica durante el caos de este domingo. El gobierno de Piñera no sabe aun como reaccionar ante la sublevación social.

La quema de la fábrica en la localidad de Renca fue provocada durante los disturbios, según reportaron vecinos al diario El Mercurio –cuya sede también fue incendiada-. Previamente el gobierno chileno informó que tres personas habían muerto calcinadas tras la quema de un supermercado en la comuna de San Bernardo.

Incendios de estaciones de metro, barricadas, saqueos en comercios, supermercados, bancos y hoteles, enfrentamientos entre militares y civiles son parte del escenario en Santiago de Chile y otras ciudades

Las 136 estaciones del metro en Santiago han sido tomadas por el Ejército ante la quema de varias de ellas durante los disturbios.

El saldo de los enfrentamientos que alcanza ya los tres días, es de 200 heridos y al menos 960 detenidos durante los disturbios, según ha informado este domingo el ministro del Interior, Andrés Chadwick.

Las protestas violentas comenzaron el viernes ante el anuncio del aumento al pasaje del metro; aunque la sociedad chilena ha manifestado que está harta de la carestía y la desigualdad, el alto costo para tener salud, las deficiencias del sistema educativo, los salarios raquíticos y el alto costo de la vida.

Las marchas multitudinarias contra el abusivo sistema de pensiones fueron el detonante del hartazgo social que ahora se manifiesta con violencia ante la negligencia sistemática de la autoridad.

Ante el caos el presidente Sebastián Piñera echó atrás la medida del aumento al pasaje en el metro –que pasaría de  800 a 830 pesos (1.13 a 1.17 dólares)- apoyado por el Congreso, pero los chilenos enardecidos respondieron con más destrozos e incendios.

Frente a la violencia virulenta, el gobierno de Piñera ha militarizado literalmente la capital de Chile desplegando casi 10 mil soldados que se han atrincherado en las 136 estaciones del metro –luego de varios incendios- para evitar más destrozos, además de decretar el toque de queda, durante 15 días, en las cinco ciudades más importantes como Santiago, Valparaíso, Concepción y otras, según reporta la agencia EFE.

El descontento de parte de la sociedad por el sistema de pensiones chileno, administrado por empresas privadas, el coste de la salud, el deficiente sistema público de educación y los bajos sueldos en relación con el coste de la vida, emergió con las protestas por el precio del metro.

Si no hay destrucción nadie nos escucha“, dijo una persona de Rancagua a la televisión chilena, en las puertas de una agencia de vehículos que fue quemada.

La última vez que se decretó el toque de queda en Chile fue en 1987 durante la dictadura de Augusto Pinochet. Hoy los jóvenes, que encabezan los disturbios, no le tienen miedo al ejército.