Latinoamérica es hoy un corredor incendiado. A las protestas violentas de Argentina, Chile, Venezuela, Colombia y Ecuador, ahora se suma Bolivia.

Luego de la elección presidencial de este domingo, donde con el 95 por ciento de las actas contabilizadas por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), le daban la victoria -por cuarta vez- al actual presidente Evo Morales, ayer la violencia estalló en La Paz.

Según los conteos del OEP, Evo se alza con 46. 87 por ciento de votos a su favor, frente al 36. 73 por ciento de su opositor, y otrora aliado, Carlos Mesa. Lo que supone que la reelección es inminente y sin segunda vuelta.

Sin embargo la tensión política terminó por convertirse en violencia la noche del lunes tras las acusaciones de fraude hechas por el candidato Mesa, del partido Comunidad Ciudadana. Los enfrentamientos entre quienes apoyan a Mesa y a Morales se dieron en las afueras del hotel ex Radisson de la Paz, según reportan diversos medios internacionales.

Un recinto electoral en llamas, una mujer muerta y dos policías heridos son el saldo a la medianoche del lunes de las protestas en Bolivia

Evo Morales anuncia su cuarto ‘triunfo’ consecutivo tras la caída del sistema de conteo de votos por 20 ahoras.

Las acusaciones de fraude se dan tras 20 horas de que el llamado conteo rápido (TREP) no funcionó. Algo que recuerda a la famosa ‘caída del sistema’ en México durante 1988, que anunció entonces Manuel Bartlett –ahora aliado y protegido de AMLO-, con el que se perpetró el fraude electoral que dio el ‘triunfo’ al odiado priista Carlos Salinas de Gortari.

De sostenerse Morales en el poder, acumularía su cuarto mandato consecutivo pues lleva casi 14 años en el poder. En estas elecciones el controvertido mandatario acudió a las votaciones tras perder en 2016 un referéndum donde buscaba la reelección indefinida.

La Organización de Estados Americanos (OEA), que apoya a Mesa, se ha pronunciado en contra del proceso electoral ante las irregularidades reclamadas por la oposición.