Un informe de la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (Ciase por sus siglas en francés) creada por la Conferencia Episcopal francesa, reveló ayer abusos sexuales de curas en el país de forma sistemática contra menores de edad y adultos laicos.

Al menos 216 mil niñas y niños y 114 mil adultos, todos vinculados a instituciones de la Iglesia católica, fueron abusados sexualmente por sacerdotes de 1950 hasta el año 2020. Los sitios de abuso fueron escuelas, centros de catequesis e iglesias.

Jean-Marc Sauvé, presidente de la comisión Cisase, tras dar a conocer los resultados enfatizó que la Iglesia católica mantuvo “una indiferencia profunda e incluso cruel hacia las víctimas” de los abusos sistemáticos, pese a tener conocimiento de ellos.

Se trata de un informe duro, severo. Hemos escuchado a las víctimas. Es algo sencillamente trágico, insoportable. Debo expresar mi vergüenza, mi horror, mi determinación a reaccionar con energía. De entrada, debo, debemos pedir perdón público a las víctimas”, aseguró el presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, Éric de Moulins-Beaufort, durante la presentación del informe, según registra el diario ABC. El clérigo ofreció actuar en consecuencia para que se castigue a quienes aún alcanzan prisión, pues en muchos de los casos el delito ya prescribió.

El número de curas abusadores alcanza entre 2 mil 900 a 3 mil 200, según el informe de 2 mil 500 páginas de la Cisase, tras dos años y medio de investigaciones ordenadas por la Iglesia católica de Francia ante el repudio por no hacer nada ante los abusos sistemáticos

Jean-Marc Sauvé, presidente de la comisión Cisase, durante la conferencia de prensa donde se dieron a conocer los resultados del terrible informe.

La Iglesia católica es, después del círculo de familiares y amigos, el entorno que tiene la mayor prevalencia de violencia sexual”, se expone en parte del informe de la Cisase que registra demás que al menos el 60 por ciento de las víctimas quedó marcada por trastornos psicológicos tras los abusos.

El informe recomendó, además de indemnizar económicamente a las víctimas, la urgencia de cambios en la cultura y las prácticas de la Iglesia, incluidas las limitaciones al secreto de la confesión en casos de abuso -para que nuevos casos no queden impunes al ser denunciados por los sacerdotes confesores-.

Este año, después de incontables escándalos en todo el mundo por el impune abuso sexual de curas pederastas, principalmente, el Papa Francisco I ordenó modificar las leyes de la Iglesia católica para criminalizar el abuso sexual.

Desde Roma, Francisco I dijo que siente “dolor profundo” por los hechos y alentó a más víctimas a seguir denunciado los abusos, según informó el Vaticano en un breve mensaje.

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