La migración masiva de centroamericanos rumbo a Estados Unidos ha derivado en escenas brutales que sacuden a la sociedad mexicana y estadounidense. La dura política migratoria comienza a tener efectos.

Una bebé ahogada con su padre -ambos provenientes de El Salvador- terminando su dolorosa travesía flotando en las aguas del Río Bravo, una madre haitiana que llora en el piso pidiendo apoyo para su bebé en una estación migratoria de Chiapas, comienzan a ser parte cotidiana de las imágenes del drama migrante que se incrementa.

Desde el lunes la escena de Óscar y su bebé Valeria, flotando entre hierbas de las marismas del Río Bravo, entre Matamoros, México y Brownsville, Texas le ha dado la vuelta al mundo. La crudeza de la imagen da cuenta de la desesperación de quienes huyen de países devastados por la violencia y el hambre en busca de mejor vida.

Hoy, la imagen de Fabiola, una mujer haitiana que tirada sobre el piso, envuelta en llanto extiende la mano en un gesto desesperado por ayuda -con militares mexicanos de fondo- es la nueva cara del drama migrante. Mañana probablemente sea otra pues las instituciones de ambos países parece han sido rebasadas.

La mujer llamó la atención de periodistas que acudieron a una estación migratoria en Tapachula, Chiapas, suplicando por ayuda para su bebé enfermo. Aseguró que tenía 10 días en el lugar bajo pésimas condiciones.

“¡Ayúdame, mi hijo está enfermo, ayúdame por favor (…) estoy sufriendo mucho!”, exclamó la mujer a los periodistas, según reporta El Sol de México.

Óscar y su bebé Valeria. Una cruda imagen del drama migrante.

Francisco Garduño Yáñez, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) resume lo que está ocurriendo en México; luego de endurecerse la política migratoria tras las amenazas de Trump para gravar con aranceles todos los productos mexicanos, de un 5 % y hasta el 25 %, por no detener a los migrantes centroamericanos en busca de asilo.

La crisis humanitaria que está provocando la migración masiva ha rebasado la infraestructura y los recursos materiales que se requieren para darles un trato digno a muchos”, admitió el Comisionado Garduño.

 

Estados Unidos se indigna por trato a niños migrantes

En Estados Unidos la dimisión del jefe interino del Departamento de Fronteras, John Sanders, pone el dedo en la llaga al descubrirse las condiciones inhumanas en que se tiene al menos a 300 niños centroamericanos en el centro de detención de migrantes en Clint, Texas.

Según reportan medios como The New Yorker, un equipo de abogados tuvo acceso al sitio, diseñado para atender a 100 personas, y encontró que había 300 menores de entre 7 a 8 años con hambre, en condiciones sanitarias pésimas y durmiendo directamente sobre el piso.

Como en México, la respuesta oficial del gobierno de Trump es que están “rebasados” y no pueden procesar todos los casos con la celeridad que amerita.

No es la primera vez que ocurre esa situación, el año pasado la imagen de niños separados de sus padres y confinados en grandes jaulas le dio la vuelta al mundo generando repudio hacia la política migratoria de Trump.