La famosa operación Lava Jato que propició el encarcelamiento del ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, parece estar contaminada por un complot político-judicial.

El portal brasileño The Intercepter reveló una serie de conversaciones privadas entre agentes públicos y el entonces juez Sergio Moro, hoy ministro de Justicia, que ponen en duda la imparcialidad del juicio que llevó a prisión a Lula en 2017.  La mayoría de las acciones tomadas están fuera de ley.

Con las revelaciones del periodista Glenn Greenwald, director del portal -y una de las pocas personas a quien Edward Snowden reveló los programas de espionaje norteamericanos-, se abre una nueva polémica en Brasil. El periodista aseguró que esto es “apenas el inicio” de una trama de acciones ilegales contra Lula.

El juez Sergio Moro fue el responsable de dictar prisión, en una primera instancia, de nueve años y seis meses a Lula por recibir un departamento en una playa de Sao Paulo a cambio de favores políticos a la constructora OAS

The Intercepter publicó este domingo extractos de conversaciones entre el fiscal Deltan Dallagnol y el ex magistrado Sergio Moro, donde el juez sugiere cambios en las fases de la operación judicial Lava Jato, y da consejos y pistas a los fiscales, algo prohibido por ley. Otras conversaciones apuntan a frenar ilegalmente acciones de Lula, ya en prisión, para evitar el avance del Partido de los Trabajadores (PDT). E incluso algunas donde Dallagnol se muestra preocupado por la solidez de las acusaciones contra Lula.

El Ministerio Público de Curitiba, a través de un comunicado, informa que los fiscales del caso están tranquilos respecto a la legitimidad de la acción penal contra el ex presidente de Brasil, pero preocupados “con la seguridad personal y con la fiscalización y manipulación del significado de los mensajes”.

Aprovechando el escándalo el PDT ha convocado a manifestaciones y movilizaciones ante lo que consideran “una farsa judicial”.

Las revelaciones de la página ‘The Intercept Brasil’ exponen la real dimensión de una trama criminal, en conversaciones que cubren de vergüenza el sistema judicial brasileño“, señala un comunicado del PDT.

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