Eso pareció el León (2-4). Un equipo en construcción. Como una alta montaña en invierno: bonita arriba, insufrible en el medio y abierta en su base. ‘Chucky’ hizo un destrozo que deja muchas dudas.                                                                                                        

No es lo más alarmante el resultado. Son peores las sensaciones. Cierto es que el equipo es una enfermería y estamos en la jornada 1. Pero el León abrió el Clausura 2017 repitiendo los mismos errores con los que cerró el año. Desconcierto defensivo y una laguna en la contención dejaron el campo abierto al Chucky Lozano. El ‘muñeco diabólico’ sembró el pánico en una zaga local descolocada y expuesta ante la extraña ausencia de coberturas. Demasiadas facilidades para un jugador de su talento.

El 4-4-1-1 no funcionó. Peña y el Recodo Valdez nunca pudieron hacerse con el control del juego, Leonel se perdió en la derecha y Montes, de nuevo como volante por la izquierda, fue el único que hizo daño cuando logró asociarse con Maxi, que jugó con  libertad por detrás de Boselli y dejó detalles exquisitos. Pero en el futbol juegan once. Y el Pachuca maduró el partido. Fue más listo. Se mostró compacto. Los pasadores tuzos saltaron líneas de forma constante a espaldas de los centrales. Y en el último cuarto de hora, con el León descompuesto, ejecutó a Yarbrough.

Pero más allá de señalar el catálogo de errores individuales, en los que el portero del León tuvo un papel protagonista, preocupa el desorden táctico de un equipo que volvió a partirse con facilidad en los minutos de la verdad. Pocas ayudas, coberturas a destiempo y dudas en la presión. Problemas de engranaje.

La sombra del colombiano Mejía es alargada y Torrente no da con la tecla para paliar su ausencia en la doble contención.  La pareja Peña-Valdez se mostró débil e imprecisa ante el Pachuca

Papá volvió a irse con una victoria de León. Manda en los negocios y también en la cancha. Y deja al equipo verde con muchas dudas. Torrente tiene trabajo por delante. Equilibrar el centro del campo parece su primer e inevitable reto. El equipo necesita tener un mayor control de los partidos. Una salida clara por el centro para poder sorprender por las bandas. Maxi vive de los balones precisos y al piso para poder demostrar su talento. Ante el Pachuca lo hizo casi todo bien cuando recibió la pelota al pie y sufrió cuando tuvo que disputar balones largos.

Eso y empezar a recuperar efectivos cuanto antes. Del sábado lo mejor fueron los minutos del joven José Rodríguez. Participó y demostró temple y coraje. La cantera es siempre una buena solución. Sobre todo cuando los fichajes parecen estar aún muy lejos de poder marcar diferencias.