A la guerra comercial, en suspenso tras una ronda de acuerdos, se suma ahora un nuevo conflicto internacional entre Estados Unidos y China luego que congresistas norteamericanos han promovido una ley en favor de la autonomía de Hong Kong.

La Universidad Politécnica de Hong Kong sigue siendo un campo de batalla entre estudiantes que piden democracia y policías que reprimen con violencia, por ello el Senado y el Congreso norteamericano promueven una ley de apoyo a las exigencias de los hongkoneses que ha desatado la furia de China.

El documento aprobado por ambas cámaras legislativas, y del que aún falta la firma del presidente Donald Trump para hacerlo efectivo, considera sanciones a las autoridades de Hong Kong que violen los derechos humanos, además de una revisión periódica del acuerdo comercial con Estados Unidos.

China va a adoptar medidas de represalia, y Estados Unidos tendrá que atenerse a las consecuencias (…) Llamamos a la parte estadounidense a examinar con claridad la situación, dar pasos para evitar que el proyecto de ley se convierta en legislación, y dejar de injerir en los asuntos internos de China y de Hong Kong, para evitar prender un fuego que solo les va a quemar a ellos mismos”, ha dicho Geng Shuang, portavoz del Ministerio en Pekín, en un comunicado oficial, según reporta el diario El País.

La rebelión en Hong Kong, antigua colonia británica, contra China, país al que no desean pertenecer, lleva ya cinco meses de protestas consecutivas  

La brutalidad policíaca contra los manifestantes que piden democracia ha llevado a los legisladores de Estados Unidos a promover una ley que sancione la violación de derechos humanos en Hong Kong, desatando la furia de China.

El asedio a la Universidad Politécnica lleva ya varios días con estudiantes atrincherados que exigen democracia. La policía de Hong Kong ha detenido a más de 1 mil 100 estudiantes tras las revueltas en el campus, donde incluso un estudiante disparó un arco para herir con una flecha a un policía ante las violentas cargas policiacas que han dejado decenas de heridos.

La situación crítica por las manifestaciones en Hong Kong ha llevado a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, Suiza, a que se presione a Estados Unidos para que Trump apruebe la nueva ley que promueven el Senado y el Congreso.

La petición de auxilia internacional, y específicamente de Estados Unidos, se ha hecho presente en algunas de las manifestaciones donde se ondearon miles de banderas norteamericanas causando la furia de China, que sigue amenazando con una intervención militar.

Apoyar a Hong Kong no debe ser una cuestión de izquierda o derecha. Debe ser una cuestión de bien o mal. Emerge un nuevo consenso bipartidista bajo el efecto paralizante e intransigente generado por Pekín”, ha tuiteado el activista y ex líder estudiantil Joshua Wong para llamar la atención al conflicto.

Hong Kong tiene apenas 32 años que forma parte de China, bajo un acuerdo político que le dio autonomía hasta 2047 según los términos en que se firmó en su momento. Durante 156 años previos al acuerdo firmado por el presidente chino Zhao Ziyang y la primera ministro inglesa Margaret Tatcher –en 1997-, fue colonia del Reino Unido.

En junio de 2014 una decisión del gobierno chino, a través de su Partido Comunista, comenzó el incendio social en Hong Kong, al comenzar a restringir derechos y libertades. La medida dio origen, tres meses luego, a la ‘revolución de los paraguas’. Movimiento social multitudinario que duró más de dos meses –como el actual- para exigir elecciones democráticas.

Desde hace cinco meses las protestas para exigir democracia han vuelto.