El colectivo ‘chalecos amarillos’ realizó la novena protesta contra el gobierno de Macron tomando las calles de Francia.

Más de 84 mil ‘chalecos amarillos’ salieron este sábado a las calles de cinco ciudades francesas para protestar contra la política del presidente Emmanuel Macron. Los enfrentamientos con la policía dejaron 201 detenidos, de acuerdo a datos del gobierno.

Pese a la nueva reglamentación francesa que penaliza las marchas ‘sin aviso’ a la autoridad, la gente salió a reunirse para protestar en París, Burdeos, Toulouse, Bourges y Caen.

Nuevamente el Arco del Triunfo, uno de los símbolo parisinos, fue escenario de gases lacrimógenos, pedradas y cargas policíacas contra los manifestantes. La quema de mobiliario urbano fue parte del paisaje de caos

Si queremos defender la libertad de manifestación (…) tendremos que desarrollar nuestras leyes y completar nuestra legislación.

El Gobierno está a favor de que nuestra ley sea enmendada y castigue a quienes no respetan esta obligación de declaración“, ha dicho en televisión el primer ministro francés Edouard Philippe tras anunciar que este lunes se presenta una nueva ley para endurecer las penas contra los “alborotadores”, como llama Macron a los inconformes.

Tras la revuelta el presidente Macron salió el domingo con una carta abierta a todos los franceses donde asegura que tratará de “transformar las cóleras en soluciones”.

Algo que nadie le cree, pues a tres meses de las elecciones presidenciales su más cercana enemiga, la ultraderechista Marine Le Pen aventaja con 24 por ciento en la intención del voto frente a Macron, que apenas alcanza un 19 por ciento, de acuerdo a las encuestas.

Entre los reclamos de los chalecos amarillos mucho tiene que ver con nuevos impuestos que afectan a la clase media y obrera, además de dejar de lado temas del debate nacional como el matrimonio homosexual, el aborto, la pena de muerte o la inmigración.

Las protestas iniciaron en noviembre de 2018 por el aumento al precio del combustible, y a lo largo de 9 semanas de manifestaciones violentas han llegado a la exigencia de ejercer el referéndum de iniciativa popular para poder sustituir al presidente en turno si no cumple sus promesas.

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