La imagen que se muestra a la vista ahora es una alegoría de Catalunya, porque siempre ha sido independiente. Por eso manda el mensaje que antes que doblarse vale más arder.

Barcelona sacude a España y al mundo en busca de su libertad. Millares de personas han salido a las calles por dos días consecutivos, para bloquear autopistas, el aeropuerto del Prat, han hecho arder las calles en protesta por la cárcel que da Madrid a los líderes independentistas en el procés.

Es evidente que no estamos ante un movimiento ciudadano pacifico, sino coordinado por grupos que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña.

Ante esta situación, el gobierno quiere reconocer la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad de Estado, algunos de cuyos agentes han resultado heridos en los disturbios, y valora de manera muy positiva la coordinación y trabajo conjunto entre Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil”, dice parte el comunicado oficial del gobierno de España.

Tras un largo litigio la corte española ha dictaminado penas de 9 a 13 años de prisión a nueve líderes independentistas de la Generalitat por ‘sedición’ y ‘malversación’; y ahora van tras Puidgemont

No es Hong Kong. Es Barcelona que pide la libertad de España. Catalunya se levanta otra vez.

Barcelona vivió una noche de caos, cargas policíacas, disturbios generales, barricadas e incendios, golpizas de la policía que dejaron un saldo de 25 detenidos y 74 heridos -dos de ellos policías-.

Como en Hong Kong, donde la ‘revolución de los paraguas’ resucitó ante el ahogo de China llevando a las calles a millones de manifestantes exigiendo libertad, en Barcelona se aglutina otra vez la rebeldía permanente de la Ciudad Condal; la cuna de Anselmo Lorenzo y el último bastión la Segunda República bajo la brutalidad de Franco.

El gobierno del socialista Pedro Sánchez asegura que son sólo “una minoría”. La misma que ha tomado las ciudades de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida. Es decir, todas las provincias de Catalunya.

Pablo Casado, líder del conservador Partido Popular (PP), exige que se ejecute la Ley de Seguridad Nacional bajo el argumento de garantizar la seguridad y el orden público. Un efumismo para aplastar la rebelión, con sangre si es necesario.

Algo inútil pues la ley española cambió en 2016 para garantizar a las regiones autónomas libre ejercicio de acción ante una crisis social. Por ello el gobierno desde Madrid asegura que se “coordina y apoya” a los Mossos d`Esquadra, la fuerza pública de Catalunya.